Viajar con mascotas puede ser una experiencia positiva en ciertos casos, pero no siempre es la opción más segura para los animales de compañía. Instituciones especializadas en salud y bienestar animal han emitido recomendaciones para ayudar a los dueños a tomar decisiones responsables antes de emprender un traslado.
Organismos como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que antes de viajar se debe considerar si la mascota está sana, con su esquema de vacunación completo y si puede tolerar cambios de entorno y contacto con otros animales. También recomiendan llevar transportadoras adecuadas y evitar la exposición a temperaturas extremas.
La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos recomienda consultar previamente al veterinario, sobre todo si el viaje es largo o incluye transporte aéreo, ya que algunas mascotas pueden presentar problemas respiratorios, ansiedad o complicaciones médicas durante el trayecto.
En México, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) advierte que las aerolíneas y líneas de transporte tienen políticas específicas para el traslado de animales, por lo que es indispensable revisar requisitos como certificados de salud, tipo de transportadora y peso permitido, a fin de evitar riesgos y contratiempos.
Cuando sí y cuando no
Las instituciones coinciden en que los viajes cortos por carretera, con paradas frecuentes, acceso a agua y espacios pet friendly, pueden ser adecuados para mascotas que estén sanas y acostumbradas a salir de casa, siempre bajo medidas de seguridad.
En cambio, se recomienda no viajar con mascotas cuando se trata de trayectos largos, traslados en bodega de avión, destinos con climas extremos, o cuando el animal es de edad avanzada, padece enfermedades o se encuentra bajo tratamiento médico. En estos casos, el estrés y la alteración de la rutina pueden afectar seriamente su salud.
Ante estas situaciones, las autoridades y organismos de protección animal sugieren optar por alternativas como dejar a la mascota con personas de confianza, contratar cuidadores a domicilio o utilizar pensiones especializadas que cuenten con supervisión profesional.
Las instituciones coinciden en que la decisión de viajar con una mascota debe priorizar siempre su bienestar, incluso si eso implica no llevarla en determinados traslados.
















