Llegar a Palacio Nacional a caballo parece cuestión de unos cuantos minutos durante el desfile, pero para el Grupo Montado y de Honores el trabajo comienza mucho antes. Hay quienes llevan cinco desfiles, quienes apenas viven su segundo y quienes se enfrentan por primera vez al recorrido a caballo. Detrás de ellos están meses de entrenamiento y caballos que también deben aprender a responder ante el ruido, los aplausos y las multitudes.
Esta vez, Zeltzin Juárez, directora de Comunicación de Noticias de Frente, regresó a las instalaciones para documentar esa parte que el público normalmente no alcanza a ver.
La jornada comenzó de madrugada y con frío. El año pasado, Zeltzin llegó hasta los dormitorios subiendo una larga serie de escaleras; en esta ocasión, el recorrido fue a bordo de una pickup de la Defensa, rumbo al lugar donde los jinetes y las jinetes comenzaban a prepararse.
Ahí, mientras todavía no arrancaba el desfile, ya había movimiento.
Las mujeres comenzaban a maquillarse y peinarse; los hombres también alistaban su presentación. Después vendría el levantamiento de tropas del Grupo Montado y de Honores, pero antes había que dejar todo listo.
Entre los integrantes estaba el sargento Ortiz, quien resumió el sentimiento del contingente en una palabra: emoción.
Otro de los jinetes contó que esta sería su quinta participación en el desfile. Para él, uno de los momentos más importantes llega cuando entra frente a Palacio Nacional y toca la Marcha Dragona ante la presidenta Claudia Sheinbaum.
El siguiente integrante entrevistado estaba por vivir su segundo desfile. Los nervios seguían presentes, pero también el orgullo de representar al pueblo de México.
Y entonces apareció una historia diferente.
La teniente Luz participaría por primera vez en un desfile a caballo.
Su preparación había durado aproximadamente tres meses, con trabajo diario de equitación y adiestramiento. Ella misma reconoció que los nervios estaban presentes, pero que pesaban más la emoción y la alegría de participar en un evento cívico de esta magnitud.
Para ella había además un reto personal: representar a las mujeres dentro del contingente montado.
La teniente explicó que ha recibido apoyo de sus superiores y que ser parte de las Fuerzas Armadas le genera orgullo. Su inspiración para seguir la carrera militar fue su familia. Tiene familiares militares y ahora ella es la primera mujer de su familia en seguir ese camino.
Sus padres, contó, están especialmente orgullosos.
El otro entrenamiento: preparar a un caballo para miles de personas
La historia no termina con los jinetes.
En las caballerizas, Zeltzin se encontró con animales que ya estaban prácticamente listos para la jornada. Uno de ellos fue Invierno, cuyo pelaje y ojos llamaron particularmente su atención.
Pero el verdadero dato estaba en lo que ocurre antes de que un caballo pueda participar en un desfile.
El capitán Torres, del Grupo Montado y de Honores, explicó que el entrenamiento comienza aproximadamente un mes antes, con un trabajo progresivo de alrededor de una hora diaria.
Los caballos tienen que aprender a convivir con otros ejemplares y acostumbrarse gradualmente a los estímulos que encontrarán durante un desfile: ruido, aplausos, gritos e incluso objetos que puedan ser lanzados a su alrededor.
No se trata de que el animal simplemente camine. Tiene que mantener el paso y responder adecuadamente mientras enfrenta situaciones que para él pueden ser completamente nuevas.
Por eso el entrenamiento se realiza de manera progresiva y también se cuida que el caballo no llegue agotado.
Tres horas antes también se decide qué come un caballo
La alimentación forma parte de la preparación. Los ejemplares reciben pasto y grano concentrado, este último elaborado con diferentes tipos de grano, entre ellos sorgo, para complementar sus requerimientos nutricionales.
Pero antes de realizar un esfuerzo físico importante no pueden comer de manera abundante.
El capitán explicó que aproximadamente tres horas antes del desfile reciben alimento, con el objetivo de que no lleguen con el estómago vacío, pero tampoco demasiado cargado.
El descanso también es parte del proceso. Un día antes del desfile se reduce el trabajo para evitar sobrecargarlos. Y hay un dato que sorprende a muchos: los caballos pueden dormir de pie, alternando el apoyo de sus patas para descansar diferentes extremidades.
Trueno tiene ocho años y todavía le queda camino
Entre los caballos que mostró el capitán estaba Trueno, de ocho años.
La edad se encuentra dentro del rango habitual de trabajo del Grupo Montado, que utiliza ejemplares aproximadamente entre los 3 y los 10 años.
Pero si un caballo supera esa edad y continúa en buenas condiciones físicas, puede permanecer más tiempo.
Después viene el retiro. Los ejemplares que concluyen su servicio pueden incorporarse al programa Pradera Digna, regresar al criadero y pasar sus últimos años en una pradera, lejos de la rutina de las caballerizas y del trabajo que realizaron durante su servicio.
El Grupo Montado utiliza principalmente caballos Santa Gertrudis, provenientes del criadero militar de ganado en Chihuahua. También cuenta con otras razas, como ejemplares de sangre inglesa, aunque estos requieren consideraciones diferentes porque pueden ser más enérgicos y sensibles a determinados estímulos.
Por eso, cuando el público ve pasar un contingente montado frente a Palacio Nacional, está viendo el resultado de un proceso que involucra mucho más que un uniforme y un caballo.
Hay integrantes con cinco desfiles de experiencia, otros que apenas llevan dos y quienes enfrentan su primera participación a caballo.
Hay tres meses de preparación para una nueva jinete.
Hay un mes de adaptación específica para los caballos.
Hay sesiones de entrenamiento, alimentación programada y descanso.
Y hay animales como Trueno, que con ocho años todavía forman parte de esta historia, mientras otros ejemplares que concluyeron su servicio esperan una nueva etapa en Pradera Digna.
Eso es lo que Zeltzin encontró detrás del desfile: no solamente al contingente que el público vio avanzar, sino todo el trabajo necesario para que jinete y caballo pudieran llegar juntos hasta Palacio Nacional.



















