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La enfermera que nunca descansó: la leyenda de La Planchada

Con las ofrendas ya visibles en Ciudad de México, la leyenda de La Planchada revive este octubre, entre tradición y terror, recordando que algunas presencias no descansan ni con la luz del día

En octubre, las calles de distintos rincones de nuestro país comienzan a llenarse de ofrendas, calaveras y aromas de incienso, señales de que la temporada más misteriosa del año ya está aquí.

Entre las luces y decoraciones, revive también una de las historias más escalofriantes de la Ciudad de México: la leyenda de La Planchada. Su espíritu, siempre impecablemente vestido con uniforme de enfermera, recorre los pasillos de hospitales antiguos, con un rostro pálido y ojos vacíos que parecen mirar más allá de este mundo.

Se dice que La Planchada fue una enfermera de trato impecable y uniforme siempre planchado, su nombre: Eulaila y trabajaba en el Hospital Juárez durante mediados del siglo XX. Algunos relatos señalan que su dedicación era extrema, casi obsesiva, lo que la llevaba a no descansar ni un solo día.

La tragedia la alcanzó cuando perdió a su amor debido a un descuido médico, lo que marcó el inicio de su vida como espíritu. Desde entonces, su fantasma aparece para atender pacientes, especialmente aquellos enfermos o desatendidos, dejando un aire frío y escalofriante a su paso.

Otros relatos mencionan que La Planchada también ha sido vista en el Hospital General de la Ciudad de México, siempre con su uniforme inmaculado y un semblante inexpresivo.

Algunos pacientes aseguran haberla sentido cerca durante la noche, escuchando pasos silenciosos o notando cómo las camillas se mueven sin explicación. Historias como estas resurgen cada octubre, entre charlas, recorridos nocturnos y publicaciones en redes sociales, convirtiéndola en un ícono del terror urbano de la capital.

Para quienes disfrutan del misterio, esta temporada de Halloween y Día de Muertos es la ocasión perfecta para revivir el escalofrío de La Planchada, un espíritu que, según la leyenda, nunca abandonó los hospitales donde entregó su vida al cuidado de los demás.