La experiencia laboral no debería convertirse en un obstáculo para conseguir empleo. Sin embargo, en un México que envejece y registra una menor fecundidad, las empresas enfrentan el desafío de adaptar sus políticas de contratación y capacitación para aprovechar el talento de distintas generaciones.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la edad mediana de la población pasó de 29 años en 2020 a 32 en 2025. Esto significa que la mitad de los habitantes tiene esa edad o menos, mientras que la otra mitad es mayor.
El cambio demográfico plantea nuevos retos para las organizaciones, que necesitan reconocer la experiencia acumulada, promover el aprendizaje continuo y evitar que los prejuicios sobre la edad limiten el desarrollo profesional.
La discriminación sigue siendo una barrera. La Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) 2022 documentó dificultades para las personas mayores al buscar empleo, mientras que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reportó que, en 2023, la tasa de empleo de las personas de 60 a 64 años en México fue de 47.8%, frente a 55.9% en el promedio de sus países miembros.
Capacitación y colaboración entre generaciones
Los equipos intergeneracionales pueden combinar experiencia, conocimiento institucional y nuevas habilidades digitales. Para aprovechar estas fortalezas, las empresas pueden impulsar programas de mentoría, capacitación continua y proyectos compartidos.
También es necesario revisar los criterios de contratación y promoción: la edad, por sí sola, no determina la capacidad de aprender, adaptarse a nuevas tecnologías o asumir responsabilidades.
Para Haydeé Jaime, Content Strategy Manager de Pandapé, las organizaciones deben identificar las fortalezas de cada persona, eliminar sesgos relacionados con la edad y generar condiciones para que distintos perfiles contribuyan a los objetivos comunes.
El desafío consiste en construir espacios donde la experiencia no cierre puertas y la capacitación permita crecer en cualquier etapa de la vida profesional. En un país con una estructura demográfica cambiante, reconocer el talento sin prejuicios será clave para responder a las nuevas necesidades del mercado laboral.




















