El Bosque de Chapultepec se ha convertido en el centro de atención para la comunidad científica y amantes de la naturaleza, tras el descubrimiento de cinco nuevas especies de colibríes.
Este importante hallazgo, realizado durante el Monitoreo Participativo de Aves, resalta el valor ecológico de uno de los pulmones verdes más emblemáticos de la capital.
El proyecto, coordinado por el Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental (MHNCA) y la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) de la Ciudad de México, permitió identificar estas especies en la Segunda Sección del bosque.
Aunque no se han revelado todos los nombres oficialmente, entre las especies ya confirmadas se encuentran el colibrí cola pinta (Tilmatura dupontii) y el colibrí zumbador mexicano (Selasphorus heloisa). Los avistamientos fueron confirmados en 2024 y se espera que continúen durante 2025.
Un bosque diverso
El número de especies de aves en Chapultepec ha aumentado de 100 a 180 en la última década, de acuerdo con el informe “AverAves” de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
Este crecimiento evidencia un ecosistema saludable y refuerza el auge del turismo ornitológico, una actividad que atrae cada vez a más visitantes interesados en observar aves en su hábitat natural.
Programas como “Tropa Pajarera” y los esfuerzos de educación ambiental han sido esenciales para promover la protección del hábitat. La llamada ciencia ciudadana ha generado datos valiosos para los especialistas, mientras se fortalece la conciencia sobre la biodiversidad urbana entre los capitalinos.
Además de los colibríes, otro hallazgo destacado fue el avistamiento de una espátula rosada, ave de gran tamaño típica de Veracruz, cuyo plumaje rosa intenso y peculiar pico la convierten en una especie impresionante. Su aparición en Chapultepec refuerza el éxito de las estrategias de conservación aplicadas en el bosque.
El Bosque de Chapultepec continúa consolidándose como un refugio para la fauna silvestre y un símbolo del compromiso ambiental en la Ciudad de México. Estos descubrimientos inspiran a seguir protegiendo los espacios verdes y fomentar la participación de la ciudadanía en su cuidado.















