El gobierno de Estados Unidos dio un nuevo paso en su estrategia de presión contra Cuba. El presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que autoriza la imposición de aranceles a los países que suministren petróleo a la isla, al considerar que las acciones del gobierno cubano representan una amenaza “extraordinaria e inusual” para la seguridad estadounidense.
La disposición, titulada “Haciendo frente a las amenazas del Gobierno de Cuba a Estados Unidos”, declara una emergencia nacional, aunque no precisa el porcentaje de los posibles aranceles ni señala de forma directa a los países que podrían ser sancionados. La decisión deja en manos de las autoridades comerciales y diplomáticas de Washington la definición de los castigos económicos.
Desde La Habana, la respuesta fue inmediata. El canciller cubano Bruno Rodríguez calificó la medida como una nueva escalada de agresión y acusó a Estados Unidos de intentar someter a Cuba y a otros países de América Latina mediante presiones económicas. En redes sociales, sostuvo que Washington busca despojar a los pueblos de la región de sus recursos y de su soberanía.
El anuncio adquiere especial relevancia para México, que en los últimos meses se ha convertido en el principal proveedor de petróleo a Cuba tras la interrupción de los envíos desde Venezuela. La presidenta Claudia Sheinbaum ha reiterado que los suministros mexicanos se realizan tanto por razones humanitarias como a través de contratos legales entre Pemex y el gobierno cubano.
La amenaza de aranceles se da en un contexto de creciente tensión regional, marcado por recientes movimientos de Estados Unidos en América Latina y un renovado endurecimiento de su política hacia La Habana. Aunque la orden ejecutiva no entra en vigor de manera automática, envía una señal clara de que Washington está dispuesto a usar el comercio como herramienta de presión política.














