Nuevos correos electrónicos de Jeffrey Epstein, difundidos por los demócratas en el Congreso de EE.UU., sugieren que Donald Trump estuvo con una de las víctimas del pederasta y que tenía conocimiento de sus actividades delictivas.
La divulgación de estos mensajes se produjo este miércoles, en medio de la inminente resolución del cierre de Gobierno más prolongado en la historia del país.
En uno de los mensajes, dirigido en 2011 a su cómplice Ghislaine Maxwell, Epstein afirma que Trump “pasó horas” con una de las víctimas –cuyo nombre fue ocultado– en su residencia. Epstein añade con aparente alivio que el entonces magnate inmobiliario era “el perro que aún no ha ladrado”, ya que no había mencionado públicamente dicho encuentro.
En un segundo correo, de enero de 2019 y dirigido al periodista Michael Wolff, Epstein afirma de manera contundente: “Por supuesto que [Trump] sabía sobre las chicas, dado que le dijo a Ghislaine que parara”. Esto indica que el futuro presidente estaba al tanto de la conducta criminal de Epstein.
Un tercer intercambio, de 2015, revela la estrategia calculadora de Epstein. Al ser informado por Wolff de que un debate primario abordaría su relación con Trump, el financiero preguntó cómo debería responder el candidato. Wolff le aconsejó “dejarle que se ahorque solo”, sugiriendo que si Trump negaba haber estado en la casa o en el avión de Epstein, esto le daría al financiero “una valiosa moneda política” para usar en su contra o para que este le “debiera” un favor.
Donald Trump siempre ha negado cualquier conocimiento de los crímenes de Epstein, a quien calificó de “bicho raro”. No existen pruebas de que participara o fuera cómplice de estos delitos. Su amistad con Epstein, que duró aproximadamente 15 años, terminó alrededor de 2004, antes de que el pederasta enfrentara su primer proceso judicial en 2006.
Al conocerse los correos, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, identificó a la víctima mencionada como Virginia Giuffre y afirmó que Trump “expulsó a Epstein de su club hace décadas por acosar a sus empleadas, incluida a Giuffre”. Calificó las revelaciones como un “intento malintencionado” para desviar la atención de los logros del presidente y de la reapertura del Gobierno.
La sombra de Epstein ha perseguido a Trump, y estos correos reavivan la polémica en medio de rumores sobre un posible indulto para Ghislaine Maxwell, quien, según se supo, está gestionándolo desde prisión.
La representante demócrata Robert García declaró que estos correos “plantean preguntas evidentes sobre qué más está ocultando la Casa Blanca”.
Se espera que con el fin del cierre del Gobierno y la jura del cargo de la nueva congresista demócrata Adelita Grijalva, la Cámara de Representantes pueda reactivar los esfuerzos para divulgar más documentos de los archivos de Epstein. Esta publicación podría aclarar definitivamente la frecuencia y el contexto en que el nombre de Trump aparece en los papeles del financiero.















