Cultura

Adiós a Sebastião Salgado: el fotógrafo que dio voz a los invisibles

El legendario fotógrafo brasileño reconocido por su compromiso social y ambiental, falleció a los 81 años. Conocido por retratar en blanco y negro la vida de comunidades marginadas y la majestuosidad de la naturaleza

Sebastião Salgado, uno de los fotógrafos documentales más influyentes de las últimas décadas, falleció este viernes a los 81 años, según informó el Instituto Terra, organización medioambiental que fundó junto a su esposa.

Aunque no se especificaron las causas ni el lugar del deceso, su familia señaló que enfrentaba problemas de salud recurrentes tras haber contraído malaria.

Nacido el 8 de febrero de 1944 en Aimorés, Minas Gerais, Brasil, Salgado dedicó su vida a documentar en blanco y negro la complejidad del ser humano y del planeta. Su obra se caracteriza por una profunda sensibilidad social y un firme compromiso con la justicia y la dignidad de los pueblos.

“Sebastião era mucho más que uno de los mejores fotógrafos de nuestro tiempo”, expresó el Instituto Terra en redes sociales. “Su lente reveló el mundo y sus contradicciones; su vida, el poder de la acción transformadora”.

Salgado inmortalizó con su cámara a comunidades marginadas en Brasil y en múltiples regiones del mundo. Una de sus series más impactantes fue la realizada en 1986 sobre los trabajadores de una mina de oro en el estado de Pará, que se convirtió en símbolo de su estilo: imágenes crudas, poéticas y profundamente humanas.

Exiliado en Francia durante la dictadura militar brasileña, nunca dejó de lado su identidad ni su lucha por causas sociales y ambientales.

Fue reconocido con numerosos premios internacionales, entre ellos el Leica Oskar Barnack y varios galardones del World Press Photo. En 1992 fue nombrado miembro honorario de la Academia de las Artes y las Ciencias, y en 2016 ingresó a la Academia Francesa de Bellas Artes.

Más allá de la fotografía, su legado vive en el Instituto Terra, una iniciativa de reforestación en la Amazonía brasileña que refleja su convicción de que el arte puede ir de la mano con la acción concreta por un mundo mejor.

Con su partida, el mundo pierde a un testigo de la belleza, la injusticia y la resiliencia humana. Pero su obra permanece como una ventana abierta a las verdades que muchas veces preferimos no ver.