En un solemne acto encabezado por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, se celebró el 500 aniversario luctuoso de Cuauhtémoc, el último Tlatoani mexica.
Este evento reunió a figuras clave del gobierno, pueblos originarios, y estudiantes de la Ciudad de México para rendir homenaje a uno de los más grandes héroes de la historia de México.
El evento comenzó con una proyección de un video histórico sobre la vida de Cuauhtémoc, quien, con tan solo 20 años, asumió el liderazgo de Tenochtitlán en un momento de crisis.
Con valentía y determinación, defendió su pueblo contra la invasión de Hernán Cortés y sus aliados indígenas. En sus últimos días, Cuauhtémoc resistió con honor, rechazando pactos con los invasores, y murió tras ser torturado y ejecutado en 1525, lejos de su tierra natal, pero su memoria sigue viva en la lucha por la soberanía del pueblo mexicano.

Reconocimiento nacional
La ceremonia contó con la presencia de la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, quien destacó la grandeza de Cuauhtémoc como defensor de la ciudad y símbolo de resistencia. En su discurso, recordó que la lucha de Cuauhtémoc no terminó con la caída de Tenochtitlán, sino que su legado continúa inspirando a las generaciones actuales en la defensa de la soberanía, la identidad y la dignidad del pueblo mexicano.
Por su parte, la historiadora Patricia Ledesma Vaughan relató los hechos históricos que marcaron la vida de Cuauhtémoc, desde su ascenso al liderazgo hasta su muerte, resaltando su valentía y su capacidad para dirigir la resistencia en tiempos de gran adversidad.
La ceremonia fue acompañada por un emotivo tributo de los pueblos originarios de la Ciudad de México, representados por la maestra Rita Mariel Romero Bermejo, quien resaltó la importancia del emperador como símbolo de la lucha por la tierra, la identidad y las tradiciones indígenas.
Hizo un llamado a seguir el ejemplo de resistencia del último Tlatoani mexica, destacando que su memoria sigue viva en la lucha de los pueblos originarios por la preservación de su cultura.
Como parte de las actividades, la presidenta Sheinbaum encabezó una guardia de honor en el busto de Cuauhtémoc, acompañada por cadetes del Heroico Colegio Militar, rindiendo homenaje a su memoria y espíritu guerrero. El evento continuó con una salva de honor de 21 disparos, en un ritual de respeto y reconocimiento al legado de Cuauhtémoc, quien sigue siendo un faro de dignidad y resistencia para todos los mexicanos.
Finalmente, en su discurso, la presidenta de la República destacó la grandeza histórica de México, remontándose a las antiguas civilizaciones como los mexicas, quienes dejaron un legado invaluable de conocimientos, lenguas y monumentos como la antigua Tenochtitlán.
En sus últimas palabras, transmitió esperanza para su pueblo, diciendo que, aunque el sol se ocultara, volvería a brillar.
A 500 años de su muerte, Cuauhtémoc permanece como un símbolo de la fortaleza y el coraje que define al pueblo mexicano en su lucha por la justicia, la independencia y la soberanía.
















