La “ofrenda” es un altar tradicional con comida, bebidas, flores, dulces y adornos, a manera de banquete, cuyo objetivo es recibir en casa a las almas de nuestros seres queridos que ya no se encuentran en este plano terrenal.
Se trata de una tradición ancestral que se remonta a la época prehispánica y que con modificaciones realizadas por las costumbres católicas adoptadas durante la colonia, sigue evolucionando.
Actualmente, al menos oficialmente desde 2019, las ofrendas también incluyen a las mascotas que ya partieron al mictlán animal. Cada día se dedica la ofrenda de muertos a un grupo particular: niños, adultos y almas en pena.
Ahora el 27 de octubre se dedica especialmente a los perritos, gatitos, pajarillos, cotorros, iguanas, serpientes, tarántulas, cuyos, hamsters, pececillos, o cualquier otro animal de compañía.
Elementos de la “ofrenda animal”
Para este fin, el altar debe contar con croquetas, o el alimento del animal difunto, agua, los “premios” que solíamos darles, sus juguetes preferidos, dulces de azúcar y las fotos de esos fieles acompañantes en vida.
Las velas y la flor de cempasúchil son elementos fundamentales si queremos que las almas de nuestras mascotas vuelvan a casa, pues son la guía que tendrán que seguir para entrar en su antiguo hogar.
También te sugerimos, si aún las conservas, poner junto al altar de muertos la camita o mantita y el collar del difunto. Así se sentirán aún mejor recibidos y tan amados como antes de partir al más allá.

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