El influencer LGBTIQ+ Ricardo Peralta, abandonó La Casa De Los Famosos después de perder la nominación ante la actriz Briggitte Bozzo.
Tras la salida de varios de los patrocinadores del reality desde la expulsión del comediante Adrián Marcelo, Peralta no pudo dejar la casa a bordo de un Didi, como ya era tradición, lo hizo dentro de un vehículo híbrido que no lucía ningún brandeo de marca.
La estrategia de Ricardo Peralta se puso a prueba ante uno de los tiburones de los realities y del juego mediático del “chisme”, el actor Arath de la Torre, quien aprovechó para destruir al youtuber usando la superioridad moral que le da el haber sido protagonista de telenovelas como “Soñadoras” y ser uno de los consentidos del programa Hoy, con la bendición de Andrea Legarreta y todo lo que eso implica.
Después de que Arath humilló a Peralta en televisión nacional, comparándolo con Wendy Guevara, al influencer no le quedó más remedio que bajar la cabeza y despedirse en las siguientes semanas, como mejor pudo de la competencia.
La sociedad conservadora mexicana rechazó a un Ricardo Peralta, racializado, “demasiado” amanerado y “ridículo”; todo ello también vio germinar el síndrome del impostor entre las Comunidades LGBTIQ+ más aspiracionales, quienes con tal de agradar a la sociedad conservadora, dieron la espalda a Peralta y no le perdonaron no haber podido representa el papel “reina gay” que México esperaba.
Ricardo Peralta enfrenta un panorama interesante, con la caída en el número de seguidores de su cuenta de Instagram, y el odio racista, clasista y homofóbico, vertido por sus adversarios, tendrá que usar con inteligencia toda la atención recibida en las últimas semanas. Dicen que no hay publicidad mala.















