Kimberly Cheatle renunció a su puesto como directora del Servicio Secreto de EEUU derivado del atentado que sufrió el candidato republicano a la presidencia Donald Trump.
En comparecencia ante la Cámara de Representantes, Cheatle admitió que la respuesta al intento de asesinato contra Trump fue uno de los mayores “fallos operativos” de la agencia en las últimas décadas.
La funcionaria admitió la responsabilidad total y aseguró que colaborará con las investigaciones que ya se han iniciado para esclarecer el caso.
El presidente Joe Biden ordenó una investigación independiente iniciada por el Departamento de Seguridad Nacional, del que depende el Servicio Secreto. En estos trabajos estarán involucrados Janet Napolitano, exsecretaria de Seguridad Nacional con Barack Obama (2009-2017), y Frances Townsend, exasesora de Seguridad Nacional de George W. Bush (2001-2009).
El pasado 13 de julio mientras daba un discurso en Butler, Pensilvania, Donald Trump fue herido en la oreja por un tirador de 20 años de edad, quien se encontraba a solo 140 metros de su objetivo.















