En Tampico, una barda logró algo que muchas otras construcciones no han conseguido: llegar hasta la presidenta de México. Y no solo eso, el conflicto que la rodea ahora podría terminar en la Fiscalía.
La protagonista de esta historia es Laura Verónica Rojas Prieto, quien durante la visita de Claudia Sheinbaum a Tampico aprovechó el encuentro para pedirle que interviniera en un problema que, según su versión, lleva años sin resolverse.
“Yo quiero que resuelvas el robo de propiedad de mi terreno”, reclamó a la presidenta, a quien también aseguró que podía proporcionarle nombres de personas a las que señaló como “narcos”.
El momento quedó grabado, circuló rápidamente por redes sociales y, como suele ocurrir en estos casos, internet hizo su parte: el reclamo presidencial terminó convertido en meme.
Pero detrás de las risas digitales hay un conflicto vecinal que parece bastante menos gracioso para quienes viven en la zona.
Una barda, dos versiones
Rojas sostiene que el problema es que sus vecinos habrían invadido parte de su propiedad y que la construcción habría generado afectaciones en su terreno y en su vivienda.
Los vecinos, en cambio, tienen otra versión. Aseguran que la barda presenta problemas y que incluso podría existir un riesgo estructural. Es decir, la misma barda tiene ahora dos historias: para una parte es una invasión de propiedad y para la otra, un problema de construcción.
El asunto ya está en manos de las autoridades municipales, que deberán revisar la situación y determinar qué procede.
Pero el pleito no se quedó en los ladrillos.
De vecinos a posibles demandantes
Uno de los habitantes involucrados, Javier Santillán García, asegura que Rojas lo ha señalado como narcotraficante y que los señalamientos también han alcanzado a integrantes de su familia.
Por ello, anunció que acudirá ante la Fiscalía para presentar una denuncia por las acusaciones que considera difamatorias.
Y al parecer no sería el único.
Otros vecinos aseguran haber tenido conflictos con Rojas y la señalan por presuntos insultos, calificativos ofensivos y acusaciones constantes. Algunos incluso adelantaron que también buscarán presentar denuncias.
Así que el asunto ya tiene todos los ingredientes: una barda, una disputa por propiedad, acusaciones de narcotráfico, vecinos molestos, una petición a la presidenta y ahora posibles demandas.
Todo por una construcción que, al menos en redes sociales, ya alcanzó más fama que muchas obras públicas.
Con información de City Channel.














