La presidenta de Guadalajara, Verónica Delgadillo García, debe asumir su responsabilidad por la mala calidad del agua que llega a los hogares tapatíos y convocar a mesas de trabajo con el SIAPA y los distintos órdenes de gobierno para atender esta emergencia, solicitó Mariana Fernández Ramírez, regidora de Morena en el Ayuntamiento de Guadalajara.
“Como regidora de Guadalajara, le exijo a la presidenta municipal, Verónica Delgadillo, que asuma con seriedad esta crisis, que convoque mesas de trabajo con el SIAPA y con los distintos órdenes de gobierno, y que Guadalajara destine los recursos necesarios para enfrentar esta emergencia. Esta grave crisis no se resuelve regalando tinacos ni pastillas de cloro”, sentenció.
Fernández Ramírez lamentó que la Secretaría de Salud Jalisco recomiende a la población consumir agua de garrafón para sus actividades cotidianas, en lugar de utilizar la que se distribuye a través del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) y las redes de abastecimiento de otras localidades del estado.
Hoy nos estamos enfrentando a una crisis que ellos mismos provocaron. Esta crisis no apareció de la noche a la mañana; es consecuencia de años de malos gobiernos. El SIAPA depende del Gobierno del Estado y Movimiento Ciudadano lleva gobernando ocho años Jalisco y 11 años su capital”, afirmó la morenista.
Asimismo, la regidora exigió total transparencia sobre el proyecto de las 30 acciones anunciadas para el sistema de agua, que contempla una inversión superior a los 20 mil millones de pesos.
“Las y los jaliscienses exigimos saber exactamente en qué se invertirá ese dinero y tener la certeza de que el servicio del agua no será privatizado”, sostuvo.
Mariana Fernández, quien preside la Comisión Edilicia de Seguridad Ciudadana y Prevención Social del Ayuntamiento de Guadalajara, subrayó que, si el gobierno municipal cumpliera con sus responsabilidades, las familias tapatías no tendrían que gastar en garrafones, filtros y otros métodos para acceder a agua apta para el consumo.
“El agua potable es un derecho, no un privilegio”, concluyó.














