En medio de un “show” mediático de medios tradicionales, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, se presentó este miércoles 27 de mayo ante las instalaciones de la Fiscalía General de la República (FGR) en la colonia Doctores de la Ciudad de México, luego de ser citada a declarar en el marco de la investigación por la muerte de dos agentes de la CIA.
Los estadounidenses fallecieron el pasado 19 de abril de 2026 en un accidente automovilístico ocurrido después de un operativo para desmantelar un narcotaller. La mandataria acudió puntual al llamado fiscal y, antes de ingresar, ofreció una conferencia de prensa pasadas las 10:00 de la mañana, ataviada con un saco rojo.
En su intervención, Campos Galván lanzó duras críticas contra el gobierno federal: “Hoy en México es evidente el uso político de las instituciones federales”, declaró. Aseguró que su administración ha colaborado sin reservas con la FGR y calificó el citatorio como “extraño”, una supuesta simulación para tratarla como testigo pero con el verdadero propósito de fabricarle un caso y convertirla en inculpada.
“Es indignante este régimen morenista. Soy una gobernadora que ha dado resultados”, sostuvo. Acto seguido, contrastó su situación con la de funcionarios sinaloenses señalados por nexos con el narcotráfico: “Hay acusados por autoridades extranjeras que piden su extradición… y les dan impunidad absoluta, los cobijan durante semanas. No son casos iguales los de Sinaloa y Chihuahua, por más que Morena busque tapar sus vínculos con el crimen organizado”.
La gobernadora cerró su mensaje con frases contundentes: “Están muertos de miedo por lo que viene para ellos. ¿Qué más quieren saber de mí? ¿De qué otra mentira piensan acusarme? Yo no me escondo”.
A las afueras de la FGR, decenas de periodistas, simpatizantes y dirigentes del PAN, incluido su presidente nacional Jorge Romero, se congregaron para respaldarla. Romero afirmó que cientos de miles de personas apoyan a la gobernadora y denunció una “persecución” en su contra.















