Después de 45 años de espera, Cruz Azul y Pumas volverán a verse las caras en una final de Liga MX, reactivando una de las rivalidades más intensas y simbólicas del futbol mexicano: el llamado “Clásico de la Obsesión”.
La serie por el campeonato del Clausura 2026 no solo enfrenta a dos de los clubes más representativos del país, también desempolva una historia marcada por finales memorables, figuras legendarias y una estadística que mantiene la tensión al máximo: cada equipo tiene un título ganado ante el otro.
Aunque ambos conjuntos se han encontrado en distintas liguillas a lo largo de las últimas décadas, solo dos veces han disputado directamente el campeonato de Primera División, con saldo completamente equilibrado.
El primer golpe fue celeste
La primera final entre Cruz Azul y Pumas ocurrió en la temporada 1978-79. El duelo de ida, disputado en Ciudad Universitaria, terminó sin goles, pero en la vuelta, celebrada en el Estadio Azteca, la Máquina impuso condiciones con un triunfo 2-0.
Los goles de Carlos Jara Saguier y Horacio López Salgado sellaron el sexto campeonato celeste en una serie recordada por el choque entre la mejor ofensiva del torneo, Pumas, y una sólida defensa cementera liderada por el histórico guardameta Miguel Marín.
La revancha universitaria llegó dos años después
Pumas respondió en la temporada 1980-81 con una de las remontadas más recordadas de su historia.
Aunque Cruz Azul tomó ventaja en la ida con triunfo de 1-0 gracias a un gol de Adrián Camacho, la vuelta en Ciudad Universitaria cambió el rumbo de la historia. Los auriazules golearon 4-1 con anotaciones de Hugo Sánchez, Ricardo “Tuca” Ferretti, Manuel Manzo y Enrique López Zarza.
Con aquel resultado, Pumas conquistó su segundo título de liga y firmó una despedida inolvidable para Hugo Sánchez antes de su aventura en el futbol español.
Una rivalidad que llega sin favoritos históricos
Más de cuatro décadas después, la rivalidad vuelve al escenario más importante del futbol mexicano con una curiosidad imposible de ignorar: no existe ventaja histórica en finales.
Cruz Azul y Pumas llegan con un campeonato ganado por bando, dos finales disputadas y 45 años sin resolver quién domina realmente este enfrentamiento cuando hay un trofeo de por medio.
Para la afición cementera representa la oportunidad de ampliar su legado reciente; para los universitarios, la posibilidad de revivir aquellas noches épicas que marcaron a generaciones.
La historia está escrita a medias. El desempate finalmente llegó.
¿Será una nueva consagración para Cruz Azul o Pumas volverá a imponerse en la final del “Clásico de la Obsesión”?















