La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, atajó la polémica en torno a la colección Gelman y dejó claro el punto central: las obras, incluidas piezas de Frida Kahlo, no están en venta ni abandonarán el país de manera definitiva.
La mandataria respondió a versiones difundidas por el diario The Guardian y a críticas de sectores de la comunidad artística, reiterando que se trata únicamente de una gira internacional temporal para exhibición cultural.
“Esta colección no se va a vender […] son dos años en que va a visitar distintos países del mundo y va a regresar a México, como dice la ley”, subrayó.
Sheinbaum explicó que, aunque la colección es privada, cuenta con una declaratoria de monumento artístico, lo que la convierte en patrimonio protegido. Bajo esta figura legal, las obras no pueden ser comercializadas ni transferidas al extranjero de forma permanente, solo exhibidas temporalmente.
En ese sentido, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, ha reiterado que el traslado cumple con la normativa vigente y que el objetivo es difundir el arte mexicano en el mundo, tras más de dos décadas sin exhibición pública amplia en el país.
El gobierno federal insistió en que la información sobre una supuesta “salida definitiva” o venta de las piezas es incorrecta, y pidió atender a las comunicaciones oficiales que garantizan el resguardo del patrimonio artístico nacional.














