El Partido Acción Nacional anunció una reunión nacional el próximo 21 de marzo en la Ciudad de México, la cual calificó como “la decisión más importante en más de 20 años” para consolidar su crecimiento electoral y ofrecer, aseguran, una nueva esperanza a las familias mexicanas.
El mensaje del PAN plantea reposicionarse de cara a futuros procesos electorales, en un contexto donde la oposición busca rearticularse tras los resultados recientes. Sin embargo, el anuncio no pasó desapercibido en Palacio Nacional.
Desde su conferencia, la presidenta Claudia Sheinbaum cuestionó el discurso panista y lo contrastó con los gobiernos emanados de ese partido, así como su relación histórica con el PRI, al que volvió a referirse como el “PRIAN”.
“Ahí está la esperanza que dio Fox, la esperanza de Calderón”, ironizó, al recordar los sexenios de Vicente Fox y Felipe Calderón, señalando incumplimientos y decisiones polémicas como el desafuero y el proceso electoral de 2006.
Sheinbaum también retomó el origen de esta alianza política desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, afirmando que fue entonces cuando el PAN dejó de actuar con independencia para respaldar reformas estructurales junto al PRI, una dinámica que —dijo— continuó con Ernesto Zedillo.
En materia energética, la mandataria utilizó cifras de producción petrolera para reforzar su crítica. Recordó que durante el auge de Petróleos Mexicanos en el sexenio de Fox se alcanzaron más de 3 millones de barriles diarios, impulsados por la sobreexplotación del yacimiento de Cantarell.
Según su argumento, los excedentes petroleros de aquellos años —que ascendieron a decenas de miles de millones de dólares— no se tradujeron en obras de infraestructura de gran escala, lo que contrastó con proyectos actuales como la refinería de Dos Bocas.
Además, mencionó casos de corrupción y seguridad, incluyendo al exfuncionario Genaro García Luna, para reforzar su narrativa sobre el pasado de los gobiernos panistas.
En este contexto, la reunión del PAN abre interrogantes: ¿logrará la oposición redefinir su estrategia y recuperar terreno político, o quedará atrapada en el peso de su historia reciente?
Por ahora, el encuentro del 21 de marzo se perfila como una prueba clave para medir su capacidad de reorganización… y para anticipar si realmente puede marcar un punto de inflexión tras dos décadas.















