Internacional

Kast gana la presidencia de Chile y marca un giro histórico a la derecha

El conservador José Antonio Kast se impuso con más del 58% de los votos frente a la candidata de centroizquierda Jeannette Jara, en una elección dominada por la preocupación ciudadana por la seguridad y la migración ilegal

José Antonio Kast fue electo presidente de Chile este domingo, consolidando un viraje abrupto a la derecha en un país marcado por el descontento con el gobierno actual y el temor creciente a la delincuencia y la migración irregular.

Con más del 98% de las papeletas escrutadas, el candidato conservador obtuvo más del 58% de los votos, superando ampliamente a Jeannette Jara, exministra de Trabajo y abanderada de la centroizquierda, quien alcanzó alrededor del 42%.

La victoria de Kast, de 59 años, padre de nueve hijos y con una trayectoria política ligada al conservadurismo católico y al neoliberalismo económico, representa un giro de 180 grados respecto al gobierno izquierdista del presidente saliente, Gabriel Boric. El resultado también alinea a Chile con otros países de la región que han virado recientemente a la derecha, como Argentina y Bolivia.

Durante la jornada electoral, en las inmediaciones del centro de operaciones de Kast, en un exclusivo barrio de Santiago, simpatizantes celebraron envueltos en banderas chilenas mientras vendedores ambulantes ofrecían gorras con la consigna “Make Chile Great Again”, en alusión al movimiento político del expresidente estadounidense Donald Trump, con quien el discurso de mano dura de Kast ha sido comparado.

La campaña del ahora presidente electo se centró en el combate frontal a la delincuencia y el control de la migración ilegal. Kast denunció un aumento del 50% en las víctimas de homicidio en 2024 respecto a 2018, atribuido a la presencia de redes criminales internacionales. De acuerdo con una encuesta reciente de Ipsos, casi dos tercios de los chilenos consideran hoy que la delincuencia es su principal preocupación, el doble del promedio mundial.

La migración fue el segundo eje clave de la contienda. Kast prometió deportaciones masivas, tipificar la migración ilegal como delito y construir una barrera física en la frontera norte. En ese contexto, advirtió recientemente a los migrantes indocumentados que tendrían 111 días para autodeportarse antes de que asuma el cargo, o enfrentar expulsiones a partir de marzo, lo que ha generado tensiones fronterizas, particularmente con Perú.

Jeannette Jara, derrotada en las urnas, era vista como la opción de continuidad del actual gobierno, uno de los factores que, según analistas, pesaron en su contra debido a la impopularidad de la administración de Boric. La propia elección fue interpretada por amplios sectores como un voto de castigo al oficialismo.

En el plano internacional, el triunfo de Kast fue celebrado por líderes de derecha de la región. El presidente argentino, Javier Milei, afirmó que se trata de “un paso más de nuestra región en defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada”, y expresó su confianza en una agenda común contra lo que llamó “el socialismo del siglo XXI”.

Kast también ha anunciado un recorte del gasto público por 6 mil millones de dólares, aunque aún no se han detallado los programas que se verían afectados. Su figura no está exenta de polémica: es hijo de migrantes alemanes, hermano de un exministro de la dictadura de Augusto Pinochet y ha expresado admiración por el exgeneral, a quien ha reconocido por los logros económicos de su régimen, aunque ha condenado las violaciones a los derechos humanos cometidas durante ese periodo.