A casi una semana del asesinato del presidente municipal Carlos Manzo, miles de ciudadanos salieron este viernes a las calles de Uruapan para exigir justicia, un alto a la violencia y el fin de las extorsiones del crimen organizado que afectan a la región.
Comercios, escuelas y oficinas suspendieron actividades como parte de una jornada de protesta que culminó en la plaza principal, donde los manifestantes, en su mayoría vestidos de blanco y portando pancartas con la imagen del alcalde, corearon consignas de repudio contra la inseguridad. “¡Él no murió, el gobierno lo mató!” y “¡Queremos paz!” fueron algunas de las frases más escuchadas.
Durante la movilización destacó la presencia de Raquel Ceja, abuela de Manzo, quien, entre lágrimas, recordó el compromiso de su nieto con la ciudadanía. “Yo le decía que no tenía necesidad, pero él me respondía que tenía que hacerlo. Mátenme a mí, no les tengo miedo”, expresó frente a los asistentes.
La marcha transcurrió en calma bajo vigilancia discreta de elementos de la Guardia Nacional y de la Guardia Civil Michoacana, que fueron desplegados desde temprana hora para resguardar el recorrido.
En el acto central, la nueva alcaldesa de Uruapan, Grecia Quiroz, pronunció su primer discurso oficial como presidenta municipal sustituta. Acompañada por integrantes del Movimiento del Sombrero, organización política independiente que encabezaba su esposo, aseguró que continuará con la exigencia de justicia y atención para el municipio.
“No venimos a pedir favores, venimos a exigir justicia y a demandar que volteen a ver a Uruapan. Queremos que el gobierno federal saque a los delincuentes y garantice que nadie más viva bajo la extorsión”, declaró ante la multitud.
Desde el templete instalado en la plaza central, Quiroz detalló también el propósito de la reunión que sostuvo el pasado martes con la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien —dijo— pidió reforzar la presencia de las fuerzas federales y atender de manera directa la crisis de violencia en Michoacán.
La alcaldesa agradeció la solidaridad de los uruapenses y aseguró que el legado de Manzo continuará como símbolo de unidad y esperanza. “Este pueblo es su fuerza y su esperanza. Uruapan seguirá luchando por la paz que él siempre buscó”, afirmó.
La concentración concluyó sin incidentes, aunque los reclamos hacia las autoridades estatales y federales se mantuvieron constantes, principalmente hacia el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, a quien los asistentes responsabilizan, por omisión, de la falta de seguridad en la región.
Con el rostro de Carlos Manzo en pancartas, camisetas y flores, Uruapan vivió una jornada de duelo y firmeza ciudadana. Para los asistentes, la exigencia de justicia apenas comienza.
