La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lanzó un señalamiento directo a las administraciones de Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), a quienes responsabilizó de haber heredado al país lo que denominó la “maldita deuda corrupta”. Según la mandataria, ese pasivo es el principal obstáculo para una consolidación fiscal más acelerada y para liberar mayores recursos a proyectos de inversión pública.
Durante la presentación del Paquete Económico 2026, Sheinbaum aseguró que su gobierno mantiene un manejo responsable de las finanzas, reduciendo el gasto administrativo para destinarlo a Petróleos Mexicanos (Pemex), con el compromiso de que hacia 2027 la petrolera ya no requiera apoyos adicionales del erario.
De acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda, durante el sexenio de Felipe Calderón la deuda neta del sector público pasó de 21% del PIB en 2006 a 35% en 2012, en gran medida por el rescate bancario derivado del Fobaproa y la crisis financiera global de 2008.
Posteriormente, con Enrique Peña Nieto, el endeudamiento se disparó: en 2018 cerró en 44.9% del PIB, un incremento de casi 10 puntos porcentuales en solo seis años, lo que representó compromisos por billones de pesos que todavía hoy pesan sobre las finanzas del país.
Retos por delante
Sheinbaum subrayó que este endeudamiento no solo fue elevado, sino que estuvo marcado por decisiones cuestionables. “La razón por la que no puede acelerarse más la consolidación fiscal es por la maldita deuda corrupta de Calderón y Peña. Nosotros estamos actuando con responsabilidad, disminuyendo el gasto administrativo para sostener a Pemex y garantizar que la tasa deuda-PIB se mantenga en niveles prudentes”, dijo.
La presidenta recordó que la calificadora Standard & Poor’s ratificó la nota soberana de México tras la entrega del Paquete Económico, pero advirtió que un escenario negativo podría surgir si no se contienen los déficits fiscales o si la carga de intereses de la deuda pública resulta mayor a lo previsto.
Pese a ello, Sheinbaum insistió en que su administración mantendrá la austeridad republicana como eje de disciplina financiera, al tiempo que se busca sanear las finanzas de Pemex y liberar recursos para el desarrollo económico y social.