En el corazón de Guadalajara, un antiguo convento habitado por religiosas franciscanas del Refugio hasta finales del siglo XX fue transformado en un espacio que hoy combina tradición, confort y hospitalidad: Palpatio Hotel Boutique.
Restaurado bajo la supervisión del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), este inmueble conserva su valor histórico y lo adapta a las exigencias del viajero moderno.
A diferencia de los hoteles tradicionales, en Palpatio ninguna habitación es igual a otra. Cada una fue diseñada respetando la distribución original del convento y lleva nombre de mujer en honor a sus antiguas habitantes.
Todo ello a través de habitaciones estándar con temáticas como alebrijes, música o arquitectura mexicana; suites inspiradas en el cine de oro y los dulces típicos, Junior Suites decoradas con aves, flores y colores vibrantes, ideales para quienes buscan un toque artístico; o bien, las Master Suites, donde destacan detalles exclusivos como pisos de azulejo, sofás cama y una espectacular tina de cobre para un baño relajante.
El alma del hotel
El nombre Palpatio no es casualidad. El hotel respira vida en torno a sus cuatro patios interiores, cada uno con personalidad propia. Al entrar al Patio 1, se percibe la calidez de un espacio pensado para la convivencia y la tradición, donde compartir el pan y la charla se vuelve parte de la experiencia.
El Patio 2 sorprende con su vegetación natural y un mobiliario tan cómodo que invita a quedarse horas, leyendo o simplemente disfrutando del ambiente. Más íntimo, el Patio 3 guarda una fresca pileta, escenario perfecto para la introspección y el descanso silencioso.
Finalmente, el Patio Alto, situado en la azotea, es la joya del hotel: un mirador privilegiado que abre la ciudad de Guadalajara a la vista y se convierte en el escenario ideal para eventos, cenas románticas o, simplemente, para contemplar el atardecer.



Gastronomía y experiencias
El restaurante “El Particular” es un homenaje a la cocina tapatía. Con recetas inspiradas en la tradición local y preparadas con ingredientes frescos de productores regionales, cada platillo busca reconectar al huésped con los sabores auténticos de Jalisco. Pero en Palpatio, la experiencia va mucho más allá de la mesa.
Quien se hospeda aquí puede disfrutar de un spa en la intimidad de su propia habitación, pensado para desconectar del mundo y entregarse al descanso absoluto. Para las parejas, el hotel ofrece escenarios románticos y paquetes especiales de luna de miel, diseñados para celebrar el amor en un entorno único.
Y porque los grandes momentos merecen ser recordados, el servicio de fotografía profesional se encarga de capturar bodas, aniversarios o celebraciones exclusivas, mientras que las sesiones de maquillaje y peinado con expertos garantizan que cada huésped luzca perfecto en esas ocasiones inolvidables.





Además, hospedarse en Palpatio también significa tener lo mejor de Guadalajara a la mano:
- La Catedral Metropolitana, el Hospicio Cabañas y la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres a pocos minutos.
- Mercado San Juan de Dios, ideal para probar antojitos locales y artesanías.
- Las calles peatonales del centro histórico para pasear de día o de noche.
- Excursiones a Tlaquepaque y Tonalá, famosos por su arte popular.
- Escapadas al Pueblo Mágico de Tequila, ya sea en autobús o a bordo del Tequila Express.
Con su fusión de historia conventual, diseño contemporáneo y experiencias personalizadas, Palpatio Hotel Boutique no solo es un lugar para hospedarse, sino un destino en sí mismo dentro de Guadalajara.




















