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Carlo Acutis, el ciberapóstol que inspiró a millones, es canonizado en Roma

Con apenas 15 años, transformó la tecnología en un canal de evangelización. Ahora es reconocido oficialmente como santo millennial

El Vaticano vivió este domingo 7 de septiembre un hecho histórico: Carlo Acutis, un adolescente italiano fallecido a los 15 años en 2006, fue proclamado santo por el papa León XIV, convirtiéndose en el primer “millennial” canonizado por la Iglesia Católica.

La ceremonia, celebrada en la Plaza de San Pedro, no solo marcó la primera canonización del pontificado de León XIV —electo en mayo—, sino también un nuevo capítulo en la forma en que el catolicismo se conecta con las generaciones jóvenes.

Acutis, conocido como el “influencer de Dios” y “ciberapóstol”, utilizó sus conocimientos de informática para difundir la fe en internet, años antes de la aparición de las redes sociales masivas.

Creó sitios web dedicados a explicar los milagros eucarísticos y promovió un mensaje de esperanza dirigido a los jóvenes: que la santidad es posible en la vida cotidiana.

Durante la homilía, el Papa señaló que tanto Acutis como Pier Giorgio Frassati —otro joven italiano canonizado en la misma ceremonia— son ejemplo de que “el mayor riesgo en la vida es desperdiciarla fuera del plan de Dios”. Aseguró que ambos santos dejaron “obras maestras” en su entrega y dedicación.

Hacia la santidad

El joven nacido en Londres en 1991 y criado en Milán murió de leucemia fulminante en 2006. Fue beatificado en Asís en 2020, después de que se reconociera como milagro la curación de un niño brasileño enfermo de páncreas.

Más tarde, en 2022, un segundo milagro atribuido a su intercesión —la recuperación de una joven costarricense tras un grave accidente— abrió la puerta definitiva a su canonización.

El proceso fue relativamente breve en comparación con otros, lo que reflejó la fuerte devoción popular que inspiró en vida y tras su muerte.

Lo que distingue a Carlo Acutis de otras figuras canonizadas es su perfil de “vecino santo”. No fue una figura mundial ni un líder de masas, pero su testimonio, sus páginas web y su vida sencilla lo convirtieron en modelo para una nueva generación de católicos.

Sus restos descansan en Asís, en una tumba de cristal que millones de peregrinos han visitado. Allí se lo ve con vaqueros, sudadera y tenis, la misma ropa que usaba en vida.

Más que un “santo patrono de internet”, Acutis encarna la posibilidad de usar la tecnología como puente hacia la espiritualidad. Su madre, Antonia Salzano, resumió su legado al recordar una frase que su hijo repetía con frecuencia: “Todos nacen originales, pero muchos mueren como fotocopias”.

Con su canonización, Carlo Acutis se convierte en un referente espiritual del siglo XXI, un símbolo de que la fe puede expresarse en códigos de programación, sitios web y en la solidaridad con los más vulnerables.