Después de una pausa de dos años, la serie animada South Park regresó a las pantallas este miércoles con un episodio cargado de críticas directas a Donald Trump, en el que se le muestra en situaciones provocadoras como compartiendo cama con Satanás y siendo confrontado por su relación con Jeffrey Epstein.
El estreno de temporada se retrasó varias semanas debido a negociaciones con Paramount, que firmó un acuerdo por 1,500 millones de dólares con los creadores del programa para asegurar los derechos de transmisión. Paramount, propietaria de CBS, ha sido uno de los blancos frecuentes de Trump.
En el episodio, una versión caricaturesca de Trump discute con el primer ministro canadiense Mark Carney sobre aranceles impuestos a Canadá. Carney lo cuestiona preguntando si es “algún tipo de dictador del Medio Oriente”, a lo que Trump responde confundiendo a Irán con Irak y diciéndole que “se relaje”.
La sátira va más allá: el personaje de Trump decora las paredes de la Casa Blanca con fotos desnudo de sí mismo y más adelante intenta seducir a Satanás, quien lo rechaza y hace comentarios burlones sobre su anatomía. En otra escena, Satanás lo confronta por aparecer en la llamada “lista de Epstein”, destacando su constante evasión del tema con frases como “relájense”.
El episodio también toca la reciente disputa legal de Trump contra Paramount. El expresidente llegó a un acuerdo de 16 millones de dólares con la empresa tras demandarla por la presunta edición engañosa de una entrevista con Kamala Harris en el programa 60 Minutes. Poco después de ese arreglo, la cadena canceló The Late Show con Stephen Colbert, una decisión que según la compañía fue “estrictamente financiera”, pese a que Colbert es un crítico habitual de Trump.
Con su característico estilo irreverente, South Park parece decidido a retomar su papel como cronista satírico de la política estadounidense sin escatimar en polémicas.
















