Bajo un cielo brillante y entre cascadas de colores, lentejuelas y consignas, cientos de personas de la comunidad LGBTQ+ tomaron Paseo de la Reforma para recordar, celebrar y exigir.
Este sábado 28 de junio, en el marco del Día Internacional del Orgullo, la emblemática avenida se convirtió una vez más en un espacio de lucha y visibilidad.
El punto de encuentro fue el Ángel de la Independencia, símbolo de libertad y resistencia, desde donde partieron los contingentes hacia el Zócalo capitalino con un poderoso lema: “Diversidad sin fronteras. ¡Justicia, Resistencia y Unidad!”.
La fiesta no ocultó el mensaje: mientras avanzaban camiones alegóricos y ondeaban banderas multicolor, también se alzaban pancartas con frases como “Memoria, verdad y justicia”, en recuerdo de quienes ya no están por causa de la violencia.
La lucha continua
Tan solo en 2024, organizaciones como Letra S y el observatorio Sin Violencia LGBTQ+ reportaron al menos 80 asesinatos de personas LGBTQ+, cifra que representa un incremento del 21 % respecto al año anterior. Más de la mitad de las víctimas fueron mujeres trans, uno de los sectores más vulnerables.
Aunque México ha avanzado en derechos civiles —como el reconocimiento del matrimonio igualitario en todo el país y el acceso a servicios de salud pública para la comunidad—, los números siguen evidenciando una deuda pendiente: la garantía de una vida libre de violencia y discriminación.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha señalado su preocupación y urgido al Estado mexicano a investigar las violaciones a los derechos humanos de las personas LGBTQ+, en especial los actos violentos que suelen quedar impunes.
Según la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG), las mujeres trans enfrentan una exclusión laboral brutal: tienen cuatro veces más probabilidades de ser rechazadas en un empleo que una mujer cisgénero.
Así, entre música, glitter y esperanza, la Marcha del Orgullo en la CDMX fue mucho más que una celebración: fue un llamado urgente a la empatía, la justicia y la acción. Porque el orgullo no solo se celebra, se defiende.


























