El director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Diego Prieto, fue contundente al abordar un tema que cada cierto tiempo vuelve al debate público: ¿deberían regresar a México los restos de Porfirio Díaz, enterrados en París desde 1915? La respuesta del funcionario fue tan directa como simbólica: “Los primeros restos que no deben volver son los del autoritarismo, la dictadura, la represión. Esos, nunca.”
En su intervención, Prieto desestimó cualquier interés del Estado mexicano en repatriar al exmandatario. Afirmó que, aunque algunos sectores puedan considerar que Díaz fue un mexicano que merece reposar en su país, la figura del dictador no representa un anhelo del pueblo ni una prioridad para la nación.
“Don Porfirio decidió irse a Francia, murió ahí… pues que permanezca en paz ahí”, declaró. “Sobre todo, que no regrese el porfirismo, porque desgraciadamente regresó a finales del siglo XX y apenas estamos superando ese neo-porfirismo que tanto daño nos causó.”
La frase encendió el ánimo de la sala, y no tardó en provocar reacciones. La presidenta Claudia Sheinbaum, presente en el evento, remató con ironía: “A ver qué dicen los comentócratas”, en alusión a los analistas que suelen criticar las posturas del gobierno.
Patrimonio sí, Porfirismo no
Aunque el comentario sobre Porfirio Díaz acaparó la atención, Diego Prieto también se refirió a los esfuerzos diplomáticos para recuperar el patrimonio cultural mexicano resguardado en el extranjero. Subrayó que México no “pide prestado” lo que le pertenece, y explicó que existe una figura legal llamada “traslado temporal”, usada para que piezas arqueológicas puedan regresar al país con fines académicos, de difusión o investigación.
Prieto recordó que en 2021 se lograron traer temporalmente piezas de Francia, Italia y Alemania, y que continúan las gestiones para recuperar de forma definitiva bienes culturales como el Penacho de Moctezuma —cuya devolución ha sido negada por Austria— y los códices Borbónico y Azcatitlan, actualmente en manos de la Asamblea Nacional de Francia.
A pesar de los obstáculos legales de cada país, el titular del INAH insistió en que más allá de cifras, lo importante es la voluntad política:
“En esta materia no solo importa el número, sino principalmente el gesto, la disposición, la voluntad para que el patrimonio regrese al lugar de donde proviene.”
La postura de Diego Prieto no solo responde a una lógica legal o diplomática. Va más allá: es un posicionamiento ideológico que busca distinguir entre lo que México quiere recuperar y lo que prefiere dejar atrás.
Mientras lucha por traer de vuelta códices, esculturas y piezas que narran la grandeza de las civilizaciones originarias, deja claro que el legado autoritario del porfirismo no tiene cabida en el presente.















