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Playas contaminadas: Tijuana y Rosarito otra vez fuera del mapa turístico

La Cofepris declaró que seis playas del país no son aptas para uso recreativo, y cuatro de ellas están en Baja California

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) informó que seis playas del país no cumplen con los requisitos sanitarios para ser consideradas aptas para uso recreativo durante esta temporada vacacional. Cuatro de ellas se localizan en la zona costera de Baja California, específicamente en los municipios de Tijuana y Playas de Rosarito.

Las playas afectadas son: Playa de Tijuana, Playa de Tijuana I, Playa de Rosarito y Playas de Rosarito I. Según los resultados del monitoreo realizado previo al periodo vacacional de Semana Santa, estas zonas exceden el límite permitido de 200 enterococos por cada 100 mililitros de agua, de acuerdo con la normatividad ambiental vigente.

La constante contaminación en estas playas se relaciona con las descargas de aguas negras sin tratar provenientes de la planta de tratamiento de aguas residuales Punta Bandera, que presenta fallas desde 2018 y vierte al mar al menos mil 100 litros por segundo de aguas residuales.

Tratamiento de aguas

Pese a que desde 2024 el gobierno federal inició trabajos de rehabilitación en la planta, actualmente el sistema se encuentra en etapa de pruebas.

Sin embargo, hay un avance importante en materia ambiental. El pasado 11 de abril se destacó la construcción de la nueva planta de tratamiento de aguas residuales San Antonio de los Buenos, ubicada en Tijuana. Esta obra fue impulsada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) con financiamiento federal, y representa un paso significativo hacia la sostenibilidad en la región.

La planta, construida en un tiempo récord de 8 meses, tiene capacidad para tratar 800 litros por segundo y está equipada con tecnología de punta, sistemas automatizados y un centro de monitoreo inteligente. Además de tratar aguas residuales, produce agua de calidad para su reúso y permite una disposición responsable de lodos.

Este avance busca transformar el panorama ambiental en Baja California, aunque aún está por verse su impacto real en la recuperación de las playas, cuya contaminación ha persistido durante varios años consecutivos.