InternacionalTecnología

Como en Jurassic Park: nacen lobos “prehistóricos” gracias a la ingeniería genética

Tres lobos genéticamente modificados que emulan la apariencia del extinto lobo huargo viven en una reserva secreta en Estados Unidos. El proyecto de la empresa Colossal Biosciences recuerda a Jurassic Park, al prometer revivir especies desaparecidas con tecnología de punta

Como si estuviéramos viendo una escena de Jurassic Park, tres cachorros de lobo huargo que parecen salidos de la Edad de Hielo o de la serie “Game of Thrones”, están vivos, corriendo y aullando en algún lugar secreto de Estados Unidos.

Sin embargo, a diferencia de la película, estos depredadores no son clones de una especie extinta, sino lobos grises modificados genéticamente para parecerse a los temidos lobos gigantes que habitaron América hace más de 10 mil años.

El anuncio lo hizo la empresa Colossal Biosciences, que ya ha prometido traer de vuelta especies como el mamut lanudo y el dodo.

Ahora, con sus nuevos “lobos huargo”, aseguran haber dado un paso más hacia la llamada desextinción. Sin embargo, como en Jurassic Park, no todo es lo que parece.

Un experimento de película

Los lobos gigantes, también conocidos como lobos terribles (dire wolves), fueron cazadores formidables. Más grandes y musculosos que los lobos grises actuales, se extinguieron al final de la última era glacial.

Su popularidad creció con series como Game of Thrones, donde los lobos huargo acompañaban a los Stark. Pero lo que Colossal ha logrado no es exactamente revivirlos.

Con tecnología de edición genética CRISPR, los científicos tomaron 20 genes asociados con el aspecto físico de los lobos gigantes, basados en ADN recuperado de fósiles de hasta 72 mil años de antigüedad.

Estas modificaciones fueron insertadas en células de lobos grises vivos, que después fueron implantadas en perras domésticas para gestar a los cachorros. Así nacieron Rómulo, Remo y Khaleesi.

Por ello varios científicos han cuestionado el término “desextinción” que utiliza Colossal,  ya que, dada la lejanía genética entre lobos grises y lobos terribles (se separaron hace entre 4 y 5 millones de años), compartir 20 genes no los convierte en la misma especie.

El debate recuerda a las advertencias del personaje de Ian Malcolm en Jurassic Park: “Tus científicos estaban tan preocupados por si podían hacerlo, que no se detuvieron a pensar si debían hacerlo”.

Colossal justifica sus experimentos con la promesa de combatir el cambio climático y mejorar la biodiversidad.

Rómulo, Remo y Khaleesi pueden parecer espectaculares, pero su existencia plantea más preguntas que respuestas. ¿Queremos vivir en un mundo donde se juega con la genética para revivir criaturas del pasado, aunque sean solo una imitación? ¿Estamos preparados para las consecuencias ecológicas, éticas y sociales de esta nueva era biotecnológica?

Por ahora, estos lobos no cazarán alces gigantes ni patrullarán las praderas de América del Norte. Pero su presencia confirma algo que Hollywood ya nos había enseñado: a veces, la realidad puede superar a la fantasía.