En un contexto donde la delincuencia parece infiltrarse en los espacios de poder, resulta alarmante que figuras con antecedentes criminales busquen acceder a cargos públicos. Este es el caso de Juan Lira Maldonado, alias “El Moco”, un personaje cuyas acciones han dejado una estela de violencia y delitos en la región de Chignahuapan, Puebla. Su influencia parece extenderse ahora al ámbito político, a través de la candidatura de Yazmín Medina, bajo la bandera de Movimiento Ciudadano, un partido que ya enfrenta cuestionamientos por otros casos polémicos.
La historia de “El Moco” está marcada por una serie de eventos que pintan un perfil preocupante. Detenido en octubre de 2020 por delitos como robo de combustible, narcomenudeo y homicidio, su nombre ha estado vinculado a crímenes graves, incluyendo el asesinato de tres personas en la localidad de Tres Cabezas en marzo de 2020. Además, se le acusa de operar un almacén clandestino de combustible en Aquixtla, cuyo explosión generó sospechas. Durante su detención, se le encontraron metanfetaminas y una escopeta recortada, evidencias que refuerzan su perfil delictivo.
El gobierno de Miguel Barbosa (Q.E.P.D.) lo señaló como uno de los principales responsables del robo de combustible de los ductos de Pemex, un delito federal que no solo daña el patrimonio nacional, sino que pone en riesgo vidas humanas. Su rancho fue cateado en una operación masiva que involucró a 100 patrullas, resultando en el decomiso de 12 camionetas. Además, se le relaciona con Óscar Téllez, alias “El Loco Téllez”, otro criminal detenido en 2020 y señalado como generador de violencia en la región.
Tras un fallo del Tribunal Electoral del Estado que anuló la elección municipal en Chignahuapan, se ha reportado que “El Moco” ha intentado desestabilizar la seguridad del municipio. Su familia tampoco está exenta de sospechas: su hijo fue detenido en 2021 por narcomenudeo y robo de combustible, mientras que su esposa e hija fueron arrestadas en julio de 2024 por asociación delictuosa. Recientemente, en marzo de 2025, se cateó una de sus propiedades en Chignahuapan, donde se encontró propaganda de Movimiento Ciudadano y armas.
Ante este panorama, es imperativo que los habitantes de Chignahuapan eviten que una figura como Yazmín Medina, aparentemente respaldada por “El Moco”, llegue al poder. De lo contrario, el municipio podría caer en manos de una red criminal que pondría en riesgo su seguridad y desarrollo. Chignahuapan, un pueblo mágico con un enorme potencial turístico y cultural, merece líderes que impulsen la paz y el progreso, no personajes que amenacen su identidad y futuro.
Es momento de que la sociedad exija transparencia y responsabilidad en la elección de sus representantes. Permitir que el crimen se infiltre en la política no solo sería un error, sino una traición a los valores de justicia y democracia que deben guiar a México. Chignahuapan, y el país entero, merecen algo mejor.















