Wall Street experimentó un “lunes negro” al registrar su peor caída del año, en un contexto de alta volatilidad en los mercados, impulsada por las preocupaciones sobre la economía y la inflación. Esta situación se agravó tras las recientes decisiones del presidente estadounidense, Donald Trump, en materia de política económica, las cuales han generado incertidumbre entre los inversionistas y han impactado negativamente en las bolsas de valores a nivel global.
La semana pasada, los tres principales índices de Wall Street cerraron con pérdidas significativas, en medio de una disputa arancelaria que el gobierno de Estados Unidos ha iniciado contra varias naciones, incluyendo México, Canadá y China. Esta política comercial ha generado dudas sobre el futuro de la economía global y ha afectado la confianza de los consumidores estadounidenses, quienes ya enfrentan años de inflación y temen que los aranceles incrementen aún más los precios de los productos que adquieren.
Las declaraciones de Trump no han ayudado a calmar los ánimos. El presidente evitó responder si Estados Unidos podría enfrentar una recesión como consecuencia de los aranceles, limitándose a afirmar: “Detesto decir cosas como esas. Hay un período de transición, porque lo que estamos haciendo es muy grande. Estamos devolviendo la riqueza a Estados Unidos”. Sin embargo, estas palabras no han sido suficientes para disipar los temores de los mercados.
La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) no fue ajena a este clima de incertidumbre. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) cayó un 1.40 por ciento, con pérdidas notables en empresas como Industrias Peñoles, que registró una caída del 4.56 por ciento, y Gruma, que bajó un 3.95 por ciento.
En Europa, la situación no fue mejor. El índice STOXX 600 registró su mayor pérdida desde el 4 de marzo, con una caída del 1.29 por ciento, mientras que el DAX alemán descendió un 1.69 por ciento. Por su parte, el FTSE 100 de Londres perdió un 0.92 por ciento.
En su peor jornada del año, Wall Street continuó la tendencia negativa que arrastra desde semanas anteriores. El Dow Jones cayó un 2.08 por ciento, cerrando en 41,912.35 unidades, mientras que el S&P 500 descendió un 2.69 por ciento, hasta los 5,614.71 puntos. El Nasdaq, que agrupa a las principales empresas tecnológicas, fue el más afectado, con una caída del 3.81 por ciento, finalizando en 19,430.95 unidades.
Uno de los mayores perdedores del día fue Elon Musk, cuyas acciones de Tesla perdieron más del 15 por ciento de su valor. Además, el barril de petróleo Texas también se vio afectado, con una caída del 1.58 por ciento, hasta los 65.98 dólares, mientras que el oro bajó un 0.71 por ciento, cotizándose en 2,893 dólares.















