El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó este lunes como “un pasaporte hacia el futuro del país” la perforación de petróleo en las costas del norte y noreste brasileñas. Sus declaraciones se dieron tras visitar una plataforma de Petrobras, apenas unos días después de que la estatal confirmara un hallazgo de hidrocarburos en la desembocadura del río Amazonas.
El viernes pasado, Petrobras informó que, durante una exploración, detectó indicios de petróleo a unos 180 kilómetros de la costa del estado de Amapá. Las perforaciones comenzaron en octubre y desde entonces han generado fuertes resistencias. Organizaciones ambientalistas y pueblos originarios han presentado demandas contra el gobierno y la empresa, señalando que el proceso de licitación no consultó adecuadamente a las comunidades tradicionales, minimizó los riesgos de derrames y omitió evaluaciones climáticas profundas. Petrobras, por su parte, ha insistido en que sus operaciones nunca han provocado accidentes de ese tipo.
Lula, que busca un cuarto mandato en las reñidas elecciones de octubre próximo, habló en un acto oficial en Oiapoque (Amapá) y defendió su postura: “Al decir ‘pasaporte’ no estoy renunciando a mi compromiso con la transición energética. Brasil seguirá siendo líder en biocombustibles y en energías renovables”.
El gobierno brasileño, bajo el liderazgo de Lula, ha mantenido un doble discurso: promueve en foros internacionales —como la cumbre climática de la ONU en 2025 y la reunión de Colombia en abril— la necesidad de reducir el uso de combustibles fósiles, pero al mismo tiempo impulsa nuevas inversiones en exploración petrolera.
El llamado Margen Ecuatorial, que abarca las costas cercanas a la desembocadura del Amazonas, es considerado una zona con alto potencial energético. Estimaciones preliminares apuntan a que podría albergar hasta 10 mil millones de barriles de petróleo, equivalentes a un valor cercano a los 720 mil millones de dólares (unos 3.8 billones de reales).

















