La polémica por la supuesta “lista de periodistas” llegó nuevamente a la Mañanera. Claudia Sheinbaum negó que el gobierno tenga un listado de comunicadores incómodos o que los nombres mencionados por Luisa María Alcalde representen una clasificación de quienes “atacan” a la administración.
La presidenta explicó que lo presentado por Alcalde fue, según su versión, un ejemplo de cómo funciona una red de amplificación de contenidos: una nota puede ser publicada por un periodista, retomada por otras cuentas y posteriormente impulsada mediante bots, troles o publicidad para convertirla en una tendencia.
“Y ahí está el problema”
Puso como ejemplo publicaciones sobre supuestos desabastos de medicamentos. Señaló que puede difundirse una información sobre la falta de un medicamento en determinado hospital y que, aunque las autoridades posteriormente aclaren la situación, meses después esa misma nota puede seguir utilizándose como argumento para afirmar que persiste el desabasto.
También cuestionó la circulación de fotografías de otros países presentadas en redes como si correspondieran a hospitales mexicanos.
En el terreno político, mencionó expresiones como “narco gobierno”, “narco candidata” o “narco presidente”, las cuales, dijo, pueden partir de una publicación y posteriormente ser amplificadas para generar una percepción negativa contra el gobierno.
Pero la pregunta incómoda llegó después: si no se pretendía señalar o afectar a los periodistas, ¿por qué decir sus nombres y apellidos?
Sheinbaum respondió que el objetivo no era censurarlos, sino mostrar de dónde parten algunos de los contenidos que posteriormente son amplificados.
Incluso lanzó un reto a quienes sostienen que existe censura desde Presidencia:
Dígame un periodista al que hayamos censurado. Dígame un medio al que hayamos censurado”.
La mandataria negó que desde el gobierno se haya pedido retirar a algún conductor o comunicador porque sus opiniones resultaran incómodas y aseguró que las críticas contra su administración, incluso cuando son ofensivas, continúan circulando.
Lo que sí defendió fue el derecho de réplica, al considerar que el gobierno debe tener la posibilidad de responder cuando una información es falsa, está desactualizada o presenta un hecho fuera de contexto.
Sheinbaum puso sobre la mesa una distinción: criticar al gobierno es válido; convertir una información falsa o una media verdad en una tendencia mediante redes pagadas es otra cosa.
La presidenta insistió en que el fenómeno de la amplificación artificial de contenidos no es exclusivo de México y señaló que ocurre particularmente en gobiernos que enfrentan posiciones políticas adversas.
Eso sí, ante la polémica generada por mencionar directamente a periodistas, dejó una salida clara:
Si nombrarlos provoca que el debate se desvíe hacia una supuesta censura, entonces lo importante es hablar del mecanismo de amplificación y no de las personas”, explicó.

















