Durante años, el celular fue visto como una herramienta de comunicación. Hoy, gobiernos, especialistas y organismos de salud comienzan a preguntarse si también se ha convertido en uno de los mayores desafíos para el desarrollo de las nuevas generaciones.
Ese fue el eje de la reflexión planteada por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien llamó a discutir el impacto que tienen las pantallas, las redes sociales y la inteligencia artificial en la vida cotidiana de niñas, niños y adolescentes.
“Es demasiado tiempo el que las niñas, niños y jóvenes están en la pantalla”, afirmó la mandataria al advertir que el uso intensivo de dispositivos digitales está modificando hábitos de convivencia, aprendizaje y recreación.
La presidenta señaló que el fenómeno ya provocó medidas en diversos países y sistemas educativos. Incluso recordó que varias entidades mexicanas han restringido el uso de teléfonos celulares en escuelas de educación básica para reducir distracciones y fomentar la convivencia presencial.
Pero la preocupación va más allá de México.
En 2023, la oficina del Cirujano General de Estados Unidos emitió una advertencia nacional sobre el impacto de las redes sociales en menores de edad y concluyó que aún no existe evidencia suficiente para considerar que estas plataformas sean completamente seguras para niños y adolescentes. El informe alertó sobre posibles efectos en la salud mental, la autoestima, la calidad del sueño y la exposición a contenidos dañinos.
Sheinbaum retomó precisamente uno de los puntos que más preocupa a especialistas: la sustitución de actividades presenciales por experiencias digitales.
“Ya se olvidaron los juegos tradicionales (…) el uso de la pantalla es individual; eres tú y la pantalla”, comentó.
Diversas investigaciones han encontrado que el uso intensivo de redes sociales puede asociarse con mayores niveles de ansiedad, síntomas depresivos, dificultades de atención y alteraciones del sueño en adolescentes, particularmente cuando supera varias horas al día.
La inteligencia artificial entra al debate
La presidenta también abrió otro frente de discusión: el uso de la inteligencia artificial en escuelas, universidades, campañas políticas y redes sociales.
Según Sheinbaum, herramientas capaces de generar textos, imágenes, audios y videos han avanzado más rápido que las regulaciones existentes, lo que obliga a discutir nuevas reglas sobre transparencia, uso académico y combate a la desinformación.
La mandataria mencionó que actualmente ya es posible crear contenidos falsos utilizando la voz o imagen de figuras públicas, lo que plantea retos para la democracia y la confianza en la información.
¿Regular o educar?
Sheinbaum reconoció que cualquier regulación enfrenta el riesgo de ser interpretada como censura, por lo que consideró necesario construir consensos entre especialistas, padres de familia, docentes, legisladores y empresas tecnológicas.
El debate no es exclusivo de México. En distintos países se han impulsado restricciones al uso de celulares en escuelas y propuestas para aumentar la supervisión de las plataformas digitales dirigidas a menores.
Mientras tanto, la discusión sigue abierta: cómo aprovechar los beneficios de la tecnología sin que las pantallas terminen sustituyendo el juego, la convivencia y la vida fuera del algoritmo.
5 alertas de salud sobre el exceso de pantallas
- Más tiempo conectado, menos sueño
La luz de los dispositivos puede alterar los horarios de descanso. - Impacto en la salud mental
Expertos relacionan el uso intensivo de redes con ansiedad y síntomas depresivos. - Problemas de concentración
Las interrupciones constantes dificultan el aprendizaje y la atención. - Menos convivencia presencial
Las relaciones cara a cara pueden verse desplazadas por la interacción digital. - Mayor exposición a desinformación
Las redes sociales y la inteligencia artificial facilitan la difusión de contenido falso.

















