Una fuerte oposición a la firma del “acuerdo de entendimiento” firmado por el presidente Donald Trump y Masud Pezeshkián, de Irán, ha surgido en medios de comunicación, principalmente de Israel y Estados Unidos, así cómo en redes sociales.
Pese a que en admisión del propio Trump, las reservas de petróleo de Estados Unidos apenas durarían otras cuatro semanas, medios cómo el NYT se sumaron al coro de críticas contra su administración:
“En conjunto, el memorando parece favorecer a Irán”, afirmó Nicole Grajewski, profesora en el Centro de Estudios Internacionales de Sciences Po en Francia y experta en política exterior iraní. “Teherán asegura avances hacia el alivio de sanciones, una vía para la restauración de las exportaciones de petróleo, acceso a beneficios económicos y una reducción de la presión militar, mientras hace compromisos nucleares nuevos relativamente limitados”.
Sin embargo, muchas de las concesiones más difíciles que Estados Unidos buscaba han sido pospuestas, señaló Grajewski, aunque es posible que un acuerdo futuro reequilibre las concesiones y ganancias de cada parte.
“Pero juzgado únicamente por el memorando en sí, los beneficios inmediatos y concretos recaen desproporcionadamente en Irán”, añadió.
Sin embargo, ninguna de este coro de críticas, replicados en pódcasts y redes sociales, señalan que el orbe estaba al borde de una crisis energética y alimentaria tras la decisiva victoria iraní contra la alianza de Estados Unidos, Israel y algunas de las denominadas “petromonarquías”.















