La presidenta Claudia Sheinbaum anunció cambios clave con la nueva ley de aguas, al señalar que se pone fin a la intermediación en la comercialización del recurso. Explicó que anteriormente los productores debían pagar el acceso al agua a terceros, como distritos de riego, situación que ya queda prohibida.
A partir de ahora, los usuarios deberán cubrir únicamente los pagos correspondientes ante la Comisión Nacional del Agua, eliminando así costos adicionales y prácticas irregulares.
La mandataria subrayó que la reforma busca terminar con los privilegios de comercializadores privados y garantizar condiciones equitativas, devolviendo además las concesiones a pequeños productores afectados, como ha ocurrido en estados como Baja California. El objetivo central, dijo, es que el acceso al agua deje de ser un negocio y se reconozca como un derecho bajo reglas claras.
Por su parte, el titular de la CONAGUA, Efraín Morales López, detalló que la nueva legislación elimina las transmisiones de derechos entre particulares para erradicar el llamado “mercado negro del agua”. Añadió que también se combate el acaparamiento y se establecen límites a las cuotas de garantía, como parte de una estrategia nacional para frenar concesiones ilegales.
Morales López denunció casos como el de Querétaro, donde empresarios con concesiones destinadas a la producción de alimentos no pagaban el agua y la revendían mediante pipas, incluso abasteciendo instalaciones privadas. Con la reforma, estas prácticas quedan prohibidas y serán sancionadas con penas de cárcel y multas de hasta 230 mil pesos, como parte del endurecimiento en la regulación del uso del recurso hídrico.
















