El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este lunes su retórica contra Cuba al afirmar que considera un “honor” poder “tomar Cuba de alguna forma” y que, en sus propias palabras, “puedo hacer lo que quiera” con la nación vecina. Las declaraciones se producen en un momento en que ambos países sostienen diálogos para intentar aliviar sus tensas relaciones.
“Creo que tendré… el honor de tomar Cuba. Eso es un gran honor. Tomar Cuba de alguna forma”, declaró Trump a la prensa en un evento en la Oficina Oval, en referencia a la isla, que enfrenta una crisis económica sin precedentes, agravada por el bloqueo petrolero impuesto por Washington tras la captura del ex presidente venezolano Nicolás Maduro. “Quiero decir, ya sea liberarla o tomarla. Creo que puedo hacer lo que quiera con ella. Quieres que te diga la verdad”, sentenció el mandatario.
Las amenazas del presidente estadounidense se dan incluso después de que Cuba y EE.UU. iniciaran conversaciones exploratorias para mejorar sus relaciones, las cuales atraviesan uno de sus momentos más álgidos en las últimas seis décadas. Sin embargo, según reportó The New York Times, un objetivo clave de Washington en estas pláticas es la salida del poder del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. Fuentes familiarizadas con las negociaciones citadas por el diario indicaron que los representantes estadounidenses han comunicado a la contraparte cubana que la permanencia de Díaz-Canel es un obstáculo, aunque dejan la iniciativa a La Habana.
Cuba ha rechazado históricamente cualquier injerencia en sus asuntos internos, considerando este tipo de exigencias como un factor que rompería cualquier posibilidad de acuerdo. El propio Díaz-Canel, de 65 años y en la presidencia desde 2018, había manifestado el viernes anterior su expectativa de que las conversaciones con EE.UU. se desarrollaran “bajo los principios de igualdad y respeto por los sistemas políticos de ambos países, la soberanía y la autodeterminación”.
El endurecimiento del discurso de Trump también incluye acciones concretas. Tras la caída de Maduro en Venezuela y en línea con sus operaciones contra Irán, Trump ha insinuado que Cuba sería la “próxima” en su lista. Su administración intensificó la presión al detener todos los envíos de petróleo venezolano a la isla y amenazar con aranceles a cualquier nación que le venda combustible a Cuba.
Como resultado, las autoridades cubanas reportan no haber recibido cargamentos de petróleo en tres meses, lo que ha provocado un severo racionamiento energético, apagones prolongados y el colapso de gran parte de su actividad económica. De hecho, este lunes el sistema eléctrico nacional colapsó, dejando a los 10 millones de cubanos sin electricidad.
A pesar de que la oposición de Washington al gobierno cubano data de hace más de medio siglo, hasta ahora se había mantenido el compromiso —parte de los acuerdos con la Unión Soviética que resolvieron la crisis de los misiles en 1962— de no invadir Cuba ni apoyar una invasión. La Casa Blanca aún no ha detallado la base legal que justificaría una posible intervención en la isla en la actualidad.
El gobierno cubano no había respondido a las solicitudes de comentarios hasta el cierre de esta edición.















