El conflicto armado en Medio Oriente ya impacta de lleno al comercio marítimo internacional. Al menos 150 buques cisterna, entre ellos navíos que transportan petróleo crudo y gas natural licuado, permanecen anclados en aguas abiertas del golfo Pérsico, fuera del estratégico estrecho de Ormuz, mientras decenas más esperan del otro lado del paso marítimo.
La tensión se disparó luego de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que provocó el cierre del estrecho de Ormuz, una vía por la que transita cerca de una quinta parte del consumo mundial de petróleo. La situación ha obligado a las principales navieras del mundo a modificar sus rutas y activar protocolos de emergencia.
Las compañías Maersk, Hapag-Lloyd y CMA CGM confirmaron que están desviando sus embarcaciones alrededor del sur de África, alejándolas tanto del Canal de Suez como del estrecho de Bab el Mandeb, tras el cierre del estrecho de Ormuz.
En un comunicado, Maersk informó que, debido al deterioro de la seguridad en Medio Oriente, decidió suspender temporalmente futuras travesías por el Canal de Suez a través del estrecho de Mandeb. La medida representa un duro golpe para el comercio global, ya que apenas el mes pasado la empresa había anunciado el regreso gradual de algunos servicios a la ruta de Suez, considerada clave para superar dos años de interrupciones comerciales provocadas por ataques en el mar Rojo.
Por su parte, Hapag-Lloyd anunció el desvío de su servicio IMX —que conecta India y Medio Oriente con el Mediterráneo— por el sur de África. La naviera alemana indicó que retomará la ruta habitual cuando existan condiciones de seguridad adecuadas y adelantó que aplicará un recargo por riesgo de guerra a partir del 2 de marzo para cargas con origen o destino en el Alto Golfo, el golfo Arábigo y el golfo Pérsico.
CMA CGM también activó un recargo por conflicto de emergencia para mercancías vinculadas con países como Irak, Bahréin, Kuwait, Yemen, Qatar, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania, Yibuti, Sudán y Eritrea, así como para el puerto egipcio de Ain Sokhna, en el mar Rojo.
Tanto Maersk como Hapag-Lloyd confirmaron la suspensión total de sus travesías por el estrecho de Ormuz hasta nuevo aviso.
En paralelo, la Organización Marítima Internacional recomendó a los buques evitar el tránsito por el estrecho y exhortó a las navieras a extremar precauciones en toda la región.
El escenario abre la puerta a un posible encarecimiento de combustibles y mercancías a nivel mundial, ante el riesgo de una nueva disrupción en las cadenas de suministro globales. Mientras tanto, cientos de barcos permanecen detenidos, a la espera de que la tensión disminuya en uno de los puntos más sensibles para la economía del planeta.















