En el aniversario de la Revolución Mexicana, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que la oposición busca “retroceder en la historia” y restaurar prácticas que, dijo, contradicen el derecho del pueblo a decidir sobre su propio gobierno. Durante su mensaje oficial, advirtió que existen grupos políticos que hoy pretenden recuperar privilegios y reconstruir estructuras de poder que México ya superó.
Sheinbaum sostuvo que la Revolución fue el movimiento que rompió con un régimen autoritario encabezado por Porfirio Díaz, quien por 34 años controló las elecciones, reprimió a la oposición y concentró la riqueza en pocas manos. Recordó que bajo ese periodo, los procesos electorales “fueron una simulación” y la represión contra trabajadores, campesinos e indígenas —como el caso de los yaquis— fue la base del llamado “orden”.
La mandataria señaló que, así como en 1910 el país se cansó del despojo, la desigualdad y la falta de libertades, hoy existe una ciudadanía que no permitirá que regresen los viejos métodos de control político.
“Se equivocan quienes piensan que México permitirá que se violen los derechos del pueblo o se concentre nuevamente el poder en unos cuantos”, dijo.
Sheinbaum afirmó que su administración representa el mandato democrático de la mayoría, y recalcó que el gobierno no responde a intereses económicos ni presiones externas.
Madero como referencia
Durante su intervención, la presidenta destacó la lucha de Francisco I. Madero, quien con el Plan de San Luis impulsó la idea de elecciones libres y el principio del “Sufragio efectivo, no reelección”. Según Sheinbaum, ese legado continúa vigente frente a quienes “quieren debilitar la voluntad popular o manipularla”.
Aseguró que la caída del gobierno maderista a manos del viejo régimen y del intervencionismo extranjero es un recordatorio de que el poder puede ser arrebatado cuando “se subestima la fuerza del pueblo”.
Además, Sheinbaum subrayó que en México ya no existe espacio para los privilegios políticos ni para proyectos que busquen desmantelar derechos sociales o debilitar la democracia.
“Somos un pueblo que aprendió de su historia. Nada de corrupción, nada de racismo, nada de clasismo y nada de retrocesos”, afirmó.
La presidenta calificó la Revolución como la base de las conquistas sociales que dieron sentido a la Constitución de 1917 y reiteró que su gobierno seguirá gobernando con austeridad y justicia para los sectores que antes fueron ignorados.















