Con precisión, temple y orgullo, una tripulación integrada exclusivamente por mujeres realizó por primera vez un vuelo a bordo de un King Air 350 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM).
En este recorrido también participó la periodista Zeltzin Juárez, directora de comunicación de Noticias de Frente, quien documentó cada etapa de la operación, observando de primera mano la coordinación, profesionalismo y disciplina que caracterizan a la tripulación.
La operación, llevada a cabo desde la Base Aérea Militar No. 1 en Santa Lucía, no solo representó un logro técnico, sino un símbolo del avance femenino dentro de las Fuerzas Armadas, una institución que durante décadas fue un terreno casi exclusivo de hombres.
Al mando se encontraba la capitán Alejandra Castañeda García, comandante de nave con más de 17 años de servicio y una trayectoria que refleja constancia, disciplina y excelencia. Su liderazgo en este vuelo fue tan natural como histórico.
“El avión no distingue género. Lo que cuenta es la preparación y la responsabilidad con la que cumplimos la misión”, expresó con serenidad tras el aterrizaje.
La capitán Castañeda recordó que cuando ingresó a la Fuerza Aérea, las mujeres eran una excepción en las cabinas. Hoy, aunque la mayoría de los tripulantes siguen siendo hombres, cada vez más mujeres alcanzan posiciones de mando y se certifican como pilotos, copilotos o controladoras de vuelo.
Precisión y técnica en femenino
Durante la misión, la teniente Garcés, controladora de vuelo a bordo, explicó los desafíos de operar un avión de este tipo bajo condiciones de navegación por instrumentos (IFR).
“Aquí no hay margen para la duda. Las maniobras se basan en cálculos exactos y comunicación constante. La confianza en la tripulación lo es todo”, dijo.
La oficial también destacó la versatilidad del King Air 350, utilizado en misiones de transporte humanitario, evacuaciones médicas y bombardeo de nubes para generar lluvia.
“No solo volamos, también servimos a la población. Estar en el aire es una forma de ayudar desde lo más alto”, añadió.
Junto a ellas, la teniente Castorena, copiloto del vuelo, representó a la nueva generación de mujeres egresadas del Colegio del Aire. Su entusiasmo y claridad de propósito reflejan una transición generacional dentro de la Fuerza Aérea.
“Volar es un sueño hecho realidad. Entré sabiendo que no sería fácil, pero cada hora de vuelo vale el esfuerzo. Quiero que más mujeres sepan que aquí también hay espacio para ellas.”
Este hecho no solo tiene un valor simbólico: marca un punto de inflexión en la política de inclusión y desarrollo profesional dentro de la Secretaría de la Defensa Nacional. Actualmente, más de 40 mujeres forman parte de las unidades aéreas del país, y cada año se integran más cadetes a las escuelas militares de aviación.
“Cada vuelo comandado por una mujer es un mensaje de confianza para México. No solo volamos por nosotras, sino por las que vendrán”, afirmó la capitán Castañeda.
El vuelo del King Air 350 con tripulación femenina no fue una excepción, sino un precedente. Estas mujeres demostraron que la precisión técnica, la disciplina militar y el valor no tienen género.
Desde el aire, enviaron un mensaje poderoso: las mexicanas no piden permiso para volar; se preparan, despegan y conquistan el cielo con excelencia.
Lo que antes parecía un sueño aislado hoy es una realidad que inspira —una bandera de orgullo para la Fuerza Aérea y para todo un país que aprende, con cada vuelo, que el liderazgo también tiene rostro de mujer.

























