Manuel Cáceres, mejor conocido como Manolo “El del Bombo”, falleció este jueves a los 76 años, dejando tras de sí un legado imborrable como el aficionado más emblemático del futbol español.
Con su inseparable bombo, camiseta de la selección con el número 12, cachirulo al cuello y chapela, Manolo se convirtió en un símbolo de la pasión futbolera desde que saltó a la fama en el Mundial de España 1982. Su entrega lo llevó a recorrer más de 15 mil kilómetros en aventones para apoyar a la Roja, iniciando así una travesía que lo llevaría a diez Copas del Mundo, con la única ausencia en Qatar 2022.
Originario de Ciudad Real, Manolo se trasladó en su juventud a Huesca, donde nació su amor por el futbol. Fue un asiduo en las gradas del estadio El Alcoraz, apoyando primero al equipo local y más adelante también al Zaragoza. Sin embargo, fue su fidelidad a la selección nacional la que lo catapultó a la fama.
A pesar de que ya había asistido a la Eurocopa de 1980, fue en el Mundial del 82 cuando su figura se hizo icónica. Desde entonces, estuvo presente en los grandes torneos internacionales, incluso cuando las dificultades económicas lo golpearon. Su pasión lo llevó a la ruina en algún momento, pero eso no le impidió continuar con su sueño. Se estableció en Valencia, donde abrió un bar frente al estadio Mestalla, punto de reunión para los amantes del futbol durante más de tres décadas.
En los últimos años, residió en Moncófar, Castellón, y su última aparición fue en Mestalla, durante los cuartos de final de la Liga de Naciones ante Países Bajos, el pasado 24 de marzo.
Con su fallecimiento, el futbol español pierde no solo a un fanático, sino a un símbolo de amor incondicional por la selección. Descanse en paz, Manolo ‘El del Bombo’.















