Esta mañana el Zócalo capitalino se convirtió en un ring monumental, miles de personas se dieron cita para participar en la Clase Nacional de Boxeo, una iniciativa impulsada por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el Gobierno de México y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, con el objetivo de promover la paz, la actividad física y la lucha contra las adicciones.
Bajo el lema “Amor con amor se paga”, esta jornada histórica reunió a grandes leyendas del boxeo como Rubén “El Púas” Olivares, Roberto “Mano de Piedra” Durán, Óscar de la Hoya y Julio César Chávez, quienes fungieron como capitanes de honor y motivaron a las y los asistentes a dar lo mejor de sí en cada golpe, cada paso y cada movimiento.
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, encabezó el acto inaugural y dirigió un emotivo mensaje:
“Esta clase es un mensaje a todo México y al mundo: en nuestro país construimos paz, prosperidad y elegimos siempre hacer de México una nación libre, independiente y justa. Las y los jóvenes mexicanos dicen no a la violencia, no a las adicciones, y sí al deporte, sí al amor, sí a la vida.”
La mandataria también agradeció al CMB y a las y los campeones por su presencia y respaldo en esta iniciativa nacional que se replicó en plazas públicas de todo el país.
Por su parte, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada Molina, celebró con entusiasmo la tercera ocasión en que el Zócalo se viste de tricolor para convertirse en el corazón deportivo del país.
“Que viva la Ciudad de México, la más deportiva. Hoy arrancamos esta gran clase de box con los mejores campeones del país y del mundo. ¡Estamos listos!”
El evento contó con la organización y apoyo del licenciado Mauricio Sulaimán, presidente del CMB, quien presentó a los capitanes de honor y al capitán de instructores, Marco Antonio Barrera. Bajo su guía, comenzó el calentamiento previo a los rounds especiales con cada una de las leyendas del boxeo.
El himno nacional marcó el cierre simbólico del acto protocolario y el inicio de la clase, en la que miles de personas, desde jóvenes hasta adultos mayores, se unieron en un solo ritmo de puños y esperanza.
Este evento no solo celebró al boxeo como deporte, sino que reafirmó su poder como herramienta de transformación social, construyendo un México más fuerte, más sano y más unido.
















