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¿Cómo funcionaba el campo de exterminio en Teuchitlán, Jalisco?

En las entrañas de Teuchitlán, Jalisco, operaba un lugar que parecía sacado de las peores pesadillas: el Rancho Izaguirre, un campo clandestino de adiestramiento criminal y exterminio controlado por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El campo de exterminio ubicado en el Rancho Izaguirre en Teuchitlán Jalisco operaba como un centro clandestino de adiestramiento criminal y exterminio bajo el control del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) Este lugar descubierto por el Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco funcionó durante más de tres años y fue escenario de crímenes atroces reclutamiento forzado y entrenamiento criminal.

El proceso de reclutamiento comenzaba con engaños Los jóvenes eran contactados en la central de autobuses de Guadalajara a través de falsas ofertas de trabajo publicadas en redes sociales como Facebook Una vez que llegaban al punto de encuentro eran subidos a vehículos despojados de sus pertenencias y vendados de ojos Tras un recorrido de aproximadamente una hora llegaban al Rancho Izaguirre donde iniciaba su pesadilla

Al llegar al rancho los jóvenes eran alineados y se les asignaba un apodo para ser identificados Según testimonios de un sobreviviente en el lugar había más de 200 personas reclutadas El entrenamiento consistía en ejercicios físicos extremos como cargar llantas simulaciones de combate con armas de gotcha arrastrarse bajo alambres de púas y recorrer laberintos Aquellos que fallaban o se quejaban eran ejecutados sin piedad

Las condiciones de vida eran inhumanas dormían hacinados en cuartos con techos de lámina sobre lonas en el suelo y compartiendo una sola cobija entre diez personas Las mujeres reclutadas eran pocas y casi ninguna lograba completar el entrenamiento inicial

Los cuerpos de quienes no superaban el entrenamiento o eran ejecutados por desobediencia eran llevados a un cuarto conocido como “La Carnicería” donde eran desmembrados Posteriormente los restos eran incinerados en hornos crematorios clandestinos construidos por los mismos jóvenes reclutados utilizando piedras ladrillos y gasolina Estos hornos se usaban repetidamente para deshacerse de los cadáveres

Los pocos que lograban sobrevivir al primer mes de entrenamiento eran enviados a un segundo nivel llamado “La Escuelita” donde recibían instrucción más especializada de exmilitares Este entrenamiento era aún más riguroso y peligroso y los reclutados eran enviados a zonas de conflicto en estados como Zacatecas y Michoacán

Si los jóvenes lograban superar el segundo nivel eran enviados a la sierra para trabajar directamente con los líderes del cártel Según el testimonio del sobreviviente de los 200 reclutados iniciales solo unos 30 llegaban a esta etapa En ocasiones cuando lograban matar a un cabecilla rival algunos tenían la oportunidad de escapar

El campo de exterminio funcionó durante años sin ser detectado por las autoridades a pesar de que el predio ya había sido inspeccionado por autoridades municipales en administraciones anteriores Sin embargo no se presentaron reportes oficiales que coincidieran con los hallazgos del Colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco Actualmente las autoridades fiscales de la administración estatal han mostrado disposición para colaborar en la investigación mientras los peritos forenses analizan la evidencia encontrada

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