Cultura

De la cocina a la cultura ¿Por qué vigilamos al gato y al garabato?

México es un país rico en cultura, tradiciones y, por supuesto, en refranes que encapsulan su historia y sabiduría popular

Una de las frases más utilizadas con frecuencia en la cotidianidad de las familias mexicanas, es “con un ojo al gato y otro al garabato”, que describe la necesidad de dividir la atención entre dos cosas a la vez. Pero ¿alguna vez te has preguntado de dónde proviene este dicho y qué tiene que ver un garabato con un felino?

A menudo se asocia el término “garabato” con un simple trazo en papel, pero su origen es muy diferente. En las cocinas del siglo XIX, el garabato era una herramienta que se utilizaba para colgar chorizos y embutidos en lugares altos, ya que no existían refrigeradores. Este utensilio ayudaba a mantener los alimentos frescos y ventilados.

Al mismo tiempo, los gatos, que es una de las mascotas más comunes en los hogares, solían colarse en las cocinas en busca de comida fácil. Esto dio lugar al refrán que, nacido de la necesidad de vigilar tanto la comida colgada como a los gatos, originó la expresión.

Del virreinato a la actualidad

Aunque el garabato ya no es un elemento común en los hogares, el refrán ha sobrevivido al paso del tiempo y se mantiene vigente en el habla cotidiana. Hoy en día, su uso ha trascendido el ámbito culinario para aplicarse en cualquier situación en la que una persona deba dividir su atención entre dos tareas.

Curiosamente, aunque el garabato tuvo gran presencia en México, su origen no es propiamente nacional. Registros históricos indican que esta herramienta también se utilizaba en España desde el siglo XIX, especialmente en ciudades como Barcelona.

En la actualidad, el almacenamiento de alimentos ha cambiado radicalmente. Con la llegada de refrigeradores y despensas cerradas, los garabatos desaparecieron de las cocinas.

Así que, la próxima vez que escuches a alguien decir “con un ojo al gato y otro al garabato”, recuerda que este dicho tiene una historia más profunda de lo que parece y que, en su momento, fue la clave para mantener los alimentos frescos y a salvo de los traviesos felinos.