El primer ministro Justin Trudeau enfrenta una crisis política sin precedentes tras la sorpresiva renuncia de Chrystia Freeland, ministra de Finanzas, quien declinó aceptar otro puesto en el gabinete y acusó una pérdida de confianza en su liderazgo.
La renuncia, anunciada a pocas horas de presentar el estado económico de otoño, dejó al Parlamento sumido en el caos. Líderes de la oposición, incluidos Pierre Poilievre del Partido Conservador y Jagmeet Singh del NDP, exigen elecciones anticipadas o la dimisión de Trudeau.
La crisis del impopular gobierno de Trudeau, quién lleva casi una década en el poder, se agravó a partir de las burlas del presidente electo Donald Trump y su postura, que ha sido interpretada como sumisa por parte de sectores de la sociedad canadiense.
Freeland, considerada una figura clave en el gobierno liberal de Canadá, subrayó en su carta la necesidad de un liderazgo que priorice los intereses de los canadienses en un momento de crisis económica y tensiones comerciales con Estados Unidos.
Mientras el Parlamento es escenario de recriminaciones y llamados a la unidad, analistas políticos coinciden en que el futuro de Trudeau como líder liberal pende de un hilo.















