Estudiantes del Conservatorio Nacional de Música se manifestaron para denunciar las malas condiciones en las que se encuentran las instalaciones del plantel y exigir mejoras urgentes. Desde la fachada de la Escuela, ubicada en las calles de Masaryk y Periférico, en Polanco. la protesta ha sorprendido incluso a los transeúntes y turistas, quienes, pese a las pancartas, confunden el edificio con una iglesia o museo. Sin embargo, la realidad dentro de la escuela es muy distinta: humedad, falta de ventilación y deterioro generalizado marcan el día a día de estudiantes y maestros.
Las quejas principales se centran en la falta de instrumentos en buen estado, la mayoría de ellos deteriorados o inservibles, como pianos con teclas hundidas y martillos rotos. Además, los estudiantes soportan largas jornadas en estas condiciones, sin que las autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) o la Subdirección General de Educación e Investigación Artísticas (SGEIA) atiendan sus demandas.
El conflicto no es nuevo. En mayo, los estudiantes ya habían intentado un paro, pero este fue debilitado por un reportaje que tergiversó la situación, presentando el problema como un conflicto entre estudiantes y maestros, en lugar de con las autoridades del INBAL. Según Naya López, una de las estudiantes voceras, “lo que más demandábamos era que SGEIA nos ayudara a resolver los problemas estructurales de violencia que estamos viviendo. Sin embargo, las autoridades han hecho oídos sordos.”
El segundo paro comenzó el 24 de septiembre, exigiendo un aumento de presupuesto para la institución, la reparación de los inmuebles en ambos planteles (Fernández Leal y el Centro Nacional de las Artes), y la actualización de los planes de estudio. La situación ha llegado a tal punto que, el 7 de octubre, estudiantes bloquearon la avenida Tlalpan junto con alumnos de otras escuelas de arte como La Esmeralda y la Escuela Nacional de Arte Teatral.
El deterioro de las instalaciones es evidente: techos cayéndose, mobiliario viejo y pisos en mal estado son solo algunos de los problemas que afectan a la escuela. Incluso se ha reportado que en los cubículos de ensayo del Cenart, la vibración de los instrumentos atrae a abejas, mientras que las malas condiciones de temperatura y humedad dañan los instrumentos. En el plantel de Fernández Leal, la situación es aún más grave: ventanas rotas exponen los pianos a la intemperie, y el sistema eléctrico inestable ha provocado inundaciones en varias áreas.
Los estudiantes han continuado realizando asambleas y organizando nuevas acciones para fortalecer sus demandas. A través de una petición en Change.org, han logrado sumar apoyos para exigir que se dignifiquen las condiciones de enseñanza en la Escuela Nacional de Música. Por ahora, siguen esperando una respuesta concreta del INBAL y un compromiso claro para resolver la grave crisis que enfrenta la institución.















