Leonardo Curzio es un sociólogo político egresado de la Universidad de Provenza, en Francia, actualmente muy conocido entre la élite de la derecha conservadora debido a su activo protagonismo en los medios de comunicación, en donde se dedica a impulsar la agenda contra la Transformación emprendida por el Pueblo de México.
Curzio recibe sueldazos por participar en programas de Radio Fórmula, Canal Once e incluso en ADN 40, canal que se apropió el evasor de impuestos Ricardo Salinas Pliego, pero además destacó que también es “aviador” de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Y es que sin asistir a las aulas para impartir clases o dar mentorías a universitarias y universitarios, Leonardo Curzio se embolsa 69 mil 782 pesos mensuales, lo que corresponde a su sueldo como profesor” investigador titular B de tiempo completo en el Centro de Investigaciones sobre América del Norte.
Según indican los registros de la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT) como el Sistema Integral de Información Académica (SIIA) de la Dirección General de Evaluación Institucional (DGEI) de la UNAM, Curzio no ha puesto un pie en las aulas universitarias, ni asesorado tesis durante años.
Para lo que sí ha tenido tiempo es para “brillar” en los medios de comunicación, en donde desde un punto de vista de clasismo académico, difunde fake news y todo tipo de contenido cuyo objetivo es intentar confundir a las audiencias.
“Así Amanece con Leonardo Curzio”, se transmite de 7 a 8 am por ADN 40, “Leonardo en Fórmula” a las 8 de la noche por la estación de Grupo Fórmula, por si fuera poco, este señor sin llenadera recibió 4 millones de pesos del presupuesto público, dinero del Pueblo de México, por su participación desde el año 2015 en el programa “Primer Plano” de Canal Once, del Instituto Politécnico Nacional.
¿Les parece poco? Pues evidentemente a Leonardo Curzio sí, porque además de todo la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) lo contrató desde el año 2023 para producir contenidos en la plataforma Justicia TV.
El año pasado Curzio recibió del Poder Judicial un sueldo extra de 68 mil 315 pesos y este año su salario mensual es de 38 mil 427 pesos, por conducir la segunda temporada de “Diálogos sobre justicia y seguridad”, un programa en el que básicamente se oponen a la Reforma al Poder Judicial exigida por el pueblo e impulsada por las legisladoras y los legisladores de la 4T.
Pero ahí no acaba todo, la facturación de Curzio sigue con unos 426 mil 880 pesos que le cobró al Canal del Congreso por la serie “Incursionando”… con la que incursionó aún más en los bolsillos del Pueblo de México.
Y es que Curzio adora incursionar en nuestros bolsillos, de las mexicanas y los mexicanos. En el año 2018 nos sacó 121 mil 678 pesos por moderar el tercer debate presidencial, uniéndose a Gabriela Warkentin y Carlos Puig entre los beneficiarios de estos jugosos contratos.
Además desde 2018, Leonardo Curzio tiene tiempo para escribir y publicar su columna en El Universal. Para lo que no le queda tiempo es para cumplir con sus horas al frente de las aulas en la UNAM.
Regresemos a la máxima casa de estudios, donde Curzio recibe beneficios adicionales, incluyendo estímulos del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), y un estímulo del Programa de Primas al Desempeño del Personal Académico (PRIDE), lo que incrementa sustancialmente sus ingresos mensuales.
En total, recibe más de 15 mil 846 pesos cada mes solo por pertenecer al SNI, además de otras compensaciones, como por antigüedad equivalente al 2.5 por ciento de su salario, 1,674 pesos mensuales en vales de despensa, ayuda para material didáctico entre 285 y 887 pesos, un vale anual para la compra de libros por 1,213 pesos, un vale anual por el día del maestro de 1,087 pesos, 40 días de aguinaldo, una prima vacacional del 60 por ciento de su sueldo.
Con todos estos datos, Leonardo Curzio pasa de “aviador” de la UNAM a un franco “multiaviador” o “multivividor” del Pueblo de México. Y es que si bien tiene ingresos por participar en medios de comunicación privados, el comunicador conservador también le encaja el diente al dinero público vía la UNAM, el IPN, la SCJN, el Congreso de la Unión, entre otros privilegios.


















