Con una transmisión de unas 4 horas, la ciudad de París ofreció al mundo una ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos indescriptible con palabras, tal vez solo quedaría decir que fue histórica.
Hubo participaciones legendarias, como la de Lady Gaga, un performance de la banda Gojira – la decapitada Marie Antoinette incluida-, la aparición de las leyendas vivas del deporte como el francés Zinedine Zidane, Rafael Nadal, Venus Williams, la representación de la multiculturalidad que hoy convive en Francia, también de las Comunidades LGBTQ+, reivindicando a figuras femeninas históricas, el encendido del pebetero a cargo de Teddy Rinner y Marie Jose Perec en un globo aerostático que se elevaba sobre los Jardines de las Tullerías y al fondo, encima de la Torre Eiffel, Céline Dione interpretando a Édith Piaf… definitivamente el inicio de París 2024 fue impactante, absolutamente shockeante, grandioso.
Es la tercera vez que la “ciudad luz” es sede, en 1900, en 1924, –justo hace 100 años– y se nota que lo han visto pasar todo, supieron cómo superarse a sí mismos y han dejado la vara más alta en la historia de las ceremonias de inauguración de los Juegos Olímpicos.
Estamos profundamente agradecidos con el comité de organización, pues llevaron a cabo unos Juegos abiertos, más inclusivos, más urbanos, jóvenes y más sustentables, y los primeros con paridad de género total en el campo de juego”, celebró Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional (COI).
Tras el discurso de Bach, el presidente Emmanuel Macron declaró inaugurados los XXXIII Juegos Olímpicos de la Era Moderna, la de un mundo en donde los pueblos sueñan con vivir en paz y solidaridad.















