El conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a intensificarse después de que fuerzas estadounidenses realizaran una nueva serie de ataques contra instalaciones iraníes. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM, por sus siglas en inglés) informó que sus operaciones alcanzaron sistemas de defensa aérea, radares, instalaciones de comunicaciones, activos marítimos y equipos relacionados con el despliegue de minas.
El presidente Donald Trump afirmó que los bombardeos fueron una represalia por los recientes intentos de la Guardia Revolucionaria iraní de atacar embarcaciones comerciales en el estratégico estrecho de Ormuz, así como por acciones dirigidas contra militares estadounidenses desplegados en la región. También advirtió que una nueva respuesta iraní provocaría ataques estadounidenses todavía más intensos.
Los ataques estadounidenses provocaron explosiones en distintos puntos de Irán, entre ellos la isla de Qeshm, Bandar Abbas, Konarak y Chabahar. La Media Luna Roja iraní informó que cinco personas murieron y otras 50 resultaron heridas después de que un ataque alcanzara una boda cerca de Sirik, incluyendo niños.
Teherán lanza ataques en represalia
En respuesta, Irán efectuó una nueva oleada de ataques contra intereses estadounidenses en la región. La Guardia Revolucionaria Islámica aseguró que sus operaciones estuvieron dirigidas contra objetivos vinculados con Estados Unidos en Bahréin, Kuwait y Jordania.
Las autoridades jordanas informaron que sus defensas aéreas derribaron 10 misiles balísticos, mientras que otros tres terminaron cayendo en zonas remotas sin población. Por su parte, el ejército de Kuwait afirmó haber interceptado drones durante lo que calificó como una agresión iraní. Bahréin no había informado inicialmente de incidentes.
La nueva escalada también tuvo repercusiones en los mercados energéticos. El precio del petróleo Brent superó los 96 dólares por barril, alcanzando su nivel más alto en aproximadamente dos meses y medio, mientras aumentaba la preocupación por la seguridad del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz.
Estados Unidos combina agresión militar y económica
Los nuevos ataques se producen después de varias semanas en las que Washington había incrementado la presión económica sobre Teherán. A finales de agosto, la administración Trump intensificó las sanciones y las medidas destinadas a aislar financieramente a Irán, en una campaña denominada “Economic D-Day”.
Sin embargo, Teherán ha mostrado capacidad para resistir las sanciones acumuladas durante décadas. De acuerdo con analistas citados en el reporte, las medidas estadounidenses no habrían conseguido el efecto esperado, entre otras razones por la disposición de Washington a evitar una confrontación económica directa con China, uno de los principales compradores del petróleo iraní.
La tensión militar volvió a aumentar después de que Estados Unidos atacara la isla iraní de Larak el domingo, en lo que fue descrito como la primera ofensiva estadounidense conocida en varias semanas. Irán respondió posteriormente con misiles contra dos bases estadounidenses en Jordania. Un día antes de los nuevos bombardeos de Washington, dos superpetroleros fueron alcanzados mientras intentaban abandonar el estrecho de Ormuz.
Trump sostuvo inicialmente que la operación no representaba un regreso a una guerra a gran escala, pero posteriormente endureció sus advertencias contra Teherán. El mandatario aseguró que Estados Unidos podría emprender una ofensiva mucho mayor si Irán continuaba respondiendo.
Irán en busca de respaldo internacional
Mientras se intensifican los enfrentamientos, el gobierno iraní también ha buscado apoyo diplomático fuera de Occidente. El presidente Masoud Pezeshkian aprovechó su participación en la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, celebrada en Bishkek, para plantear la posibilidad de reanudar compromisos destinados a detener el conflicto.
Pezeshkian declaró que Irán estaría dispuesto a corresponder de inmediato si Estados Unidos regresaba al cumplimiento de los compromisos establecidos en un memorando de entendimiento de junio.
No obstante, las declaraciones de funcionarios iraníes muestran que Teherán no parece dispuesto a ceder ante las exigencias de Washington. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, advirtió que si se impide a Irán exportar petróleo desde el Golfo Pérsico, ningún otro país podrá hacerlo. A su vez, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Esmaeil Baghaei, acusó a Washington de formular exigencias excesivas y de confundir las negociaciones con la imposición de condiciones.
La presencia de Pezeshkian en la cumbre también permitió a Irán buscar respaldo entre países como China y Rusia. Analistas consideran que Teherán podría continuar esta estrategia diplomática en otros foros internacionales, incluido el grupo BRICS, con el objetivo de conseguir apoyo frente a la presión estadounidense.

















