La decisión de la planeación de la metrópoli tapatía debe estar en manos de un Consejo Ciudadana, para que no obedezca a intereses políticos partidistas, donde se priorice un nuevo ordenamiento urbano y de servicios a la segunda ciudad más importante del país, así lo propone Mariana Casillas, diputada presidenta de la Comisión Legislativo de Ordenamiento Territorial, Medio Ambiente y Agua de Jalisco.
Se trata de la iniciativa de Ley para fortalecer al Instituto de Planeación y Gestión del Desarrollo del Área Metropolitana (IMEPLAN), blindarlo de intereses políticos y partidistas, y afianzar la gobernanza del Consejo Ciudadano Metropolitano.
Donde se propone convocatoria abierta, revisión de perfiles por la Comisión de Gestión Metropolitana del Congreso, entrevistas públicas y aprobación unánime de la Junta de Coordinación Metropolitana. La autonomía técnica requiere reglas capaces de contener el reparto partidista de cargos, expuso Casillas Guerrero.
Como ejemplo, la diputada recordó que durante la actualización del POTmet, colectivos denunciaron que sus observaciones sobre la ocupación de territorios ambientalmente protegidos fueron ignoradas.
La reforma presentada dota al Consejo Ciudadano Metropolitano de facultades para requerir información, organizar foros con autonomía, recibir quejas vinculadas con violaciones a derechos humanos y emitir recomendaciones públicas, detalló la legisladora por Tlajomulco.
Movimiento Ciudadano pretende conservar una metrópoli dirigida desde arriba, subordinada a los negocios inmobiliarios y sostenida por periferias convertidas en zonas de sacrificio. Nuestra propuesta defiende una metrópoli gobernada democráticamente, con instituciones públicas fuertes, autonomía técnica y justicia territorial. La ciudad pertenece a quienes la habitan, la trabajan y la sostienen todos los días”, subrayó.
En la actualidad la designación de la dirección del IMEPLAN, añadió, ha quedado subordinada al poder en turno. “Quien controla el nombramiento condiciona las prioridades, los diagnósticos y los límites de la discusión pública.
A lo anterior se suma el componente político y los intereses de gobiernos y partidos en turno.
Hoy, la conducción del IMEPLAN se encuentra atrapada en una estructura que permite al grupo gobernante controlar una institución que debería pensar la ciudad con independencia técnica y visión de largo plazo. Movimiento Ciudadano ha convertido la coordinación metropolitana en una prolongación de su poder político. Bajo su gobierno la planeación ha servido para administrar acuerdos entre élites municipales, acompañar la expansión inmobiliaria y legitimar decisiones tomadas lejos de las comunidades”, señaló Mariana Casillas.


















