En un giro inesperado, Canadá y Estados Unidos rompieron en la recta final el entendimiento provisional que había llevado a Donald Trump a suspender temporalmente la aplicación del arancel del 50 % sobre productos canadienses, lo que ha reavivado la confrontación comercial entre ambos vecinos.
El pasado martes, horas antes de que la medida entrara en vigor, el presidente estadounidense había comunicado en su plataforma Truth Social una pausa de tres días en la sanción, luego de que los equipos negociadores lograran un avance inicial. No obstante, el viernes se confirmó que ese principio de acuerdo fue desechado, al no conseguir los representantes de ambas naciones cerrar los puntos finales, por lo que el gravamen del 50 % a las importaciones canadienses queda nuevamente activo.
Según fuentes de Bloomberg, las pláticas marchaban con cierto optimismo: Washington habría ofrecido reducir al 15 % los aranceles para el sector automotor y al 25 % para el acero y aluminio, pero las discrepancias de última hora impidieron sellar el pacto.
Respuesta de Canadá: aranceles espejo
El primer ministro Mark Carney difundió un comunicado en el que subrayó que, pese a las semanas de diálogo y los progresos alcanzados, la postura de la delegación estadounidense derivó en cambios tardíos que calificó como “injustos, contraproducentes y que cuestionan la credibilidad de cualquier negociación futura”.
A partir de la medianoche del sábado, EE.UU. aplicará el 50 % de arancel a mercancías canadienses por unos 28 mil millones de dólares. Ante ello, Carney sentenció: “Canadá replicará con aranceles idénticos, dólar por dólar, para resguardar a nuestros trabajadores y empresas”. Y agregó: “Nuestro país posee lo que el mundo anhela; no permitiremos que nadie dicte nuestro camino. Trazaremos nuestro propio rumbo para seguir fortaleciendo a Canadá”.
El mandatario canadiense también reconoció que la relación con EE.UU. ha mutado de forma irreversible desde el segundo mandato de Trump, y advirtió que la administración estadounidense ha decidido reconfigurar sus vínculos con todos sus socios comerciales. “Desde el inicio supimos que EE.UU. ya no es el mismo, y nuestra antigua dinámica no regresará. Este gobierno entendió antes que muchos que Washington está transformando cada una de sus relaciones, imponiendo aranceles hasta a sus aliados más cercanos y cobrando el acceso a su enorme mercado”, expresó.
Por su parte, Trump declaró este sábado que las negociaciones con Canadá seguían su curso, y adelantó que su administración ya trabaja en un nuevo acuerdo comercial con México para mejorar las condiciones para su país dentro de Norteamérica. “Solo firmo buenos tratos, mucho más favorables para Estados Unidos, ya sea con Canadá o con México”, afirmó.
Estas declaraciones ocurren poco más de un mes después de que concluyera en julio la tercera ronda de revisión del T-MEC, en la que EE.UU. se negó a extender el pacto por 16 años y aceptó solo una prórroga de 10 años con cláusulas de revisión anual. Se espera que los equipos de México y EE.UU. se reúnan nuevamente en Washington durante la primera semana de septiembre para otra ronda de evaluaciones, esta vez sin la participación de Canadá.















